Página anterior. Volver Portada gral. Staff Números anteriores Índice total 2001 ¿Qué es Arena y Cal? Suscripción Enlaces
Mi querido Guillermo: si alegría es recordarte, pena es ¡no tenerte y añorarte! Tres días tan sólo que te has ido, y no puedo acostumbrarme. ¿Y tú, me recuerdas alguna vez en tus horas marineras, cuando tus ojos se pierden en el marco incomparable que ofrece el cielo y el mar? Yo, en cambio, ya ves, hasta sin paisaje y aunque a veces no quisiera, te llevo siempre tan dentro, ¡que no te puedo olvidar! Ahora que dispongo de todo el tiempo del mundo para pensar en ti, te confieso, amor mío, que los celos me corroen sin poder evitarlo. Aún recuerdo de nuestra apasionada despedida, tus últimas palabras en la que me dijiste, quizás para infundirme aliento: «Isabel, no te aflijas, que sólo serán seis meses! Seis meses, es una eternidad para mi corazón dolido que añora tu presencia...

¡No puedo acostumbrarme a esta casa sin ti! A no escuchar tu voz, a no ver tu sonrisa, a no sentir tus brazos enlazados a mi cuerpo ávidos de caricias, a no verme reflejada en tus ojos, que eran como dos ascuas en la noche encendida... y sobre todo, a este tálamo que me habla de ti y ahora está tan desértico y frío. ¡Tú lo llenabas todo! ¿Cómo podré olvidar en mis noches vacías esos «juegos» de amor que me enseñaste... tus frenéticos besos de «tornillo», -preludio de la hoguera que llevábamos dentro...?

¡Oh, la noche, la noche!, era todo un poema estando entre tus brazos. Cuando se desataban los cálidos impulsos..., yo me entregaba toda cual náufraga consciente. Me envolvía en su vorágine y enroscada a tu cuerpo como una enredadera, en la cúpula ardiente, los dos nos anudábamos, hasta encontrar la calma después de la «contienda».

Entérate, Guillermo, quiero tenerte cerca, sobre todo de noche, porque en las largas noches me pareces más mío. ¡Quiero tenerte cerca para todas mis noches!, de alegrías, de penas, de paz y de delirios...

Hoy, en mi soledad, evocando el gozo compartido, sin poder evitarlo, se aviva mi deseo..., y bien sabes, mi vida, que es imposible dominar a éste cuando penetra como un virus en la sangre; hasta tu pensamiento enajena, sólo podrás calmarte de la oleada que corre por tus venas, si el río vuelve a su cauce...

¡Pero qué gran tormento, si con tus ansias quedas! Y éste es hoy mi tormento. Por ello, no te extrañes, mi amor, que me asalten los celos y te pregunte, quizás con insolencia: ¿resistirás tú la prueba en nuestra -para mí- larga ausencia?

Han pasado unos días desde que comencé esta carta incendiaria... y aunque no logro apartarte un solo instante de mi pensamiento, deseo que sepas que estoy mucho más sosegada, ¡qué remedio!

Muchas veces, a solas, me pregunto: ¿te acordarás de mí?

Quisiera que por arte de magia, salvando las distancias que a los dos nos separa, esa pregunta mía la pudieras oír, y que me contestaras también por ese medio, sin que nadie lo sepa, de tu oído al mío, la añorada respuesta ¡SÍ!

Como broche final, te transmito mi aroma de enamorada en «celo», unido a este poema en el que sintetizo mis sentimientos:


Hoy con el pensamiento
me he sentido viajera,
me he provisto de alas,
he surcado los mares,
he saltado barreras,
y he volado hacia ti.
Hoy te tengo tan cerca
que no existe distancia,
porque estás en mi mente
y te noto tan dentro,
tan dentro de mi alma,
que aunque no pueda verte
¡sé que estás junto a mí!







 

volver  arriba

Pulse la tecla F11 para ver a pantalla completa

contador

BIOGRAFÍAS | CULTURALIA | CITAS CÉLEBRES | plumas selectas

sep