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Viajar no le gustaba nada, le cansaba sobremanera a pesar de la rapidez y comodidad de los medios de locomoción. En avión aún no había tenido necesidad de viajar. Estaba segura que debería de ser por un motivo de fuerza mayor si se viese obligada a usarlo, pues sólo comprobar su envergadura le causaba pavor.

Se hallaba sentada ante el televisor, como casi todas las tardes, viendo su programa favorito en el que hablaban de todo sin profundizar en nada, sintió la necesidad de refutar el tema que debatían por no estar de acuerdo sobre las opiniones vertidas en él.

Tras anotar el número de teléfono al que debían llamar quienes tuviesen opiniones contrarias a todo, o parte, de lo que se trataba de aclarar en aquel coloquio, llamó a la cadena televisiva, con tanta suerte que al primer tono le cogieron la llamada.

Nunca pensó tener valor para exponer su punto de vista en un medio tan popular, aunque se amparaba, en parte, por el anonimato. Estaba muy segura de sí misma, sintiéndose dispuesta a dar la cara si fuese necesario, ya que el tema no le era ajeno. Conocía muy bien el entramado de aquellos asuntos. La vida privada de cualquier ser humano no debería venderse como se vende, o alquila, una película en un videoclub.

A ella le habían hecho sentirse muy desgraciada los medios de comunicación, antes y después de celebrarse el juicio por ser sospechosa de haber dado muerte a su marido. Nadie sabía hasta entonces que existiese y a partir de ahí no podía dar un paso sin ser seguida por la prensa, aparte de no ser grata su presencia en cualquier lugar público al que acudiese.

Los hechos la acusaba de ser autora de dicho delito, pues ese día los vecinos les oyeron discutir acaloradamente, como era habitual. Una llamada anónima alertó a la policía que se personó en la vivienda, encontrando el cadáver del su marido "cosido a puñaladas" según todos los indicios. El informe forense describía que sólo recibió una, pero mortal de necesidad.

La realidad para todo el mundo, sin duda alguna, era que ella había sido quién le quitó la vida a su marido.

Las asociaciones de mujeres se manifestaron a su favor por entender que lo hizo en legítima defensa, pues acudía a poner denuncias por malos tratos muy frecuentemente. Al reconstruir los hechos y estudiar detenidamente el caso, el juicio se celebró a puerta cerrada por lo que todo lo que se publicó fueron meras especulaciones, superando en mucho la realidad.

Ahora tenía la oportunidad de exponer en un medio de comunicación lo que influye la prensa en la vida de las personas. La suya desde entonces estaba expuesta al juicio público constantemente, y al parecer, cualquier amistad masculina corría peligro por el antecedente.

Cuando se oyó su voz por antena diciendo quien era, todos los presentes y la directora del programa guardaron un silencio sepulcral por unos segundos. Aun se hallaba muy reciente en la memoria de todos el suceso.

En vista de que causaría mucha expectación y subiría la cota de audiencia, fue invitada al programa el día y la hora que acordasen fuera de antena. Llegado el día comenzó el programa con gran atención por parte de todos menos por la suya. Motivo, la forma en que se vio obligada a vestir en contra de su voluntad, vistiendo traje de chaqueta azul y camisa blanca, sintiéndose disfrazada bajo la peluca rubia, gafas oscuras y uñas postizas. No estaba de acuerdo, quería ser ella misma pero le hicieron comprender que la imagen en ese medio es prioritaria.

Tras invitarla a decir cuanto quisiese, comenzó por insultar a la prensa "rosa-amarilla", a toda la prensa que vive de las mentiras sobre la vida de los "famosos" que lo son por ella, de lo contrario nadie conocería sus problemas y sus andanzas.

Centrándose en su caso, que por ello se encontraba allí, trató de ser moderada, sin lograrlo, al estar muy dolida por el trato recibido durante todo el tiempo transcurrido hasta hacerse firme la sentencia que la declaraba inocente. Al preguntarle insistentemente sobre el tema eludía la respuesta, contestando que si había accedido a acudir al programa era para denunciar el daño que causan al acosar de tal forma a las personas, de lo contrario, pasarían desapercibidas.

La entrevista resultó monótona y aburrida sin aclarar nada, viniéndose abajo la expectación creada, y a decir verdad, la protagonista parecía ajena al asunto, como así era. La realidad nadie se la imaginaba. Al conocer personalmente -la cadena- a quien había invitado para hablar de su experiencia y en vista de las crudas declaraciones acordaron no emitirlo en directo.

Cuando fue despedida, muy cordialmente, le comunicaron que la entrevista sería emitida otro día por imperativos de programación. Dicha grabación se emitió trucada. Quien aparecía en pantalla era otra persona que vestida igual, tenía mucho menos que decir de la prensa "carroñera".

En vista del engaño, se dirigió a la agencia de viajes a cambiar el billete para el AVE por otro en un vuelo regular. Deseaba alejarse de todo lo terrenal aunque fuese por un breve espacio de tiempo y sentirse libre de tanta podredumbre, falsedad, hipocresía, mentira...

Al llegar al aeropuerto y ver el avión, en lo más profundo de su alma deseó que éste no llegase a su destino. En su equipaje guardaba el desengaño y la experiencia de que no es oro todo lo que reluce.

Otros viajeros, estaba segura, guardaban la ilusión y la esperanza de participar algún día en un programa de televisión, algo que ella jamás volvería hacer.








 

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