EN TORNO A SU TRILOGÍA
Isabel Allende declara que
siempre empieza a escribir una
nueva novela un 8 de enero.
El 8 de enero de 1981 empezó a escribir La casa de los espíritus,
publicada un año después. El 8 de enero de 1998 empezó a escribir Hija
de Fortuna. Y un año después siguió con Retrato en sepia (2000).
Entre 1981 y 1999 hay un lapsus de varios años en los
que Isabel Allende escribió y publicó: El Plan Infinito, Eva Luna,
Cuentos de Eva Luna, De amor y de sombra... y, sobre todo, Paula (1994)
dedicada a la memoria de su hija fallecida. Es una obra desgarradora y una
larga confesión de amor. Después, para tratar de salir adelante, Isabel
Allende publicó su recetario erótico Afrodita (1998).
Nosotros, para este estudio, hemos escogido las tres
obras que pueden considerarse una trilogía puesto que se repiten
personajes, siguen unos ejes cronológicos que se superponen y se relacionan
entre sí. Se trata de: La casa de los espíritus, Hija de Fortuna y Retrato
en sepia.
PLANO TEMPORAL Y ESPACIAL
Hija
de la Fortuna se sitúa a mediados del S. XIX. Aquí las fechas son
exactas y podemos decir que el punto de partida es el 15 de marzo de 1835,
en que apareció Eliza abandonada, envuelta en un chaleco de hombre, en una
caja de jabón de Marsella a la puerta de los Sommers, la familia inglesa
avecindada en Chile que lideraba la Compañía Británica de Importación y
Exportación. Cuando empieza la obra, Eliza ya es adolescente, por lo tanto,
esa fecha constituye un flahs-back recurrente. Después, y ya de manera
real, se van desgranando las fechas hasta 1853. A lo largo de estos decenios
Eliza ha vivido su propia peripecia personal, pero Isabel Allende también
nos sitúa su entorno concreto. En este caso, lo que sucede entre Chile y
California, en plena fiebre del oro. La novela, por lo tanto, se articula en
tres partes muy bien delimitadas:
-1843-1848: cómo Eliza vive en Chile, cómo crece en una
familia burguesa que la trata como una hija y cómo conoce el primer amor.
-1848-1849, aquí aparece Tao Chi´en –y de nuevo el
flash-back-. Tao es un personaje decisivo en la vida de Eliza.
-1850-1853: Eliza ha huido a California, supera todos los
problemas, incluso su
fracaso amoroso y, poco a poco, va haciendo su hogar
al lado de Tao.
Retrato
en sepia se inicia, más o menos, al final de la anterior novela y se
organiza en tres partes más un epílogo. Aquí es Aurora, la nieta de Eliza
y Tao, quien, criada por su abuela Paulina del Valle desde los 4 años,
busca su identidad y hasta mucho tiempo después no recupera la memoria de
sus primeros 4 años –ella iba con su abuelo Tao cuando lo asesinaron- y
no sabe exactamente quién es ni de dónde proviene. Las fechas -eje en
torno a las que se desarrolla el libro- son:
-1862-1880
-1880-1896
-1896-1910
En estos años, Aurora crece, cambia, busca una
independencia y una estabilidad y, sobre todo, recupera la memoria de esos
años decisivos.
La casa de los espíritus es cronológicamente la
primera que se publicó, pero, por la historia
que narra, es la última, ya que se solapa con Retrato en sepia. La casa
de los espíritus abarca unos 70 años de la vida de Chile, desde el
año 1904 -fecha del nacimiento de Neruda, el Poeta- hasta 1973 -en que
muere el poeta-. Abarca los años convulsos de Chile y se centra en la
familia Trueba. Esta primera novela de Isabel Allende está repleta de
elementos biográficos y, si leemos algunas de las entrevistas hechas a la
autora y algunos de los estudios dedicados a su obra, descubriremos que el
punto de partida es una carta que su abuelo octogenario les escribió desde
Santiago de Chile a Venezuela, en donde, por entonces, estaba exiliada
Isabel Allende.
Se trata de tres títulos emblemáticos que abarcan la
historia, no sólo de Chile, aunque principalmente, sino de América. La
primera se sitúa, como dijimos, entre Valparaíso y California; la segunda
en San Francisco -Chinatown y Nob Hill-, Santiago de Chile y alguna
incursión a Europa -Londres y París-; y la tercera entre Santiago y la
finca de los Trueba, Las Tres Marías.
PERSONAJES FEMENINOS
El universo allendiano es básicamente femenino. Las
mujeres que retrata son figuras maestras que se ocupan, en muchos casos, de
desbaratar la lógica masculina, no siempre exacta y en solucionar sus
errores de manera atípica. Veamos algunos de estos personajes:
-Eliza Sommers, es la muchacha que vive entre dos mundos,
el de Rose, su madre adoptiva y el de mama Fresia, su nana mapuche que la
inicia, entre otros aspectos, en sus conocimientos culinarios que tan
útiles le serán para ganarse la viva. Eliza huye de su país porque se
sabe embarazada y quiere encontrar a su novio. Eliza es la mujer que resiste
contra viento y marea, que tras una vida de peripecias y de búsquedas
inútiles decide que lo importante no es encontrar, sino caminar, vivir, en
suma.
-Rose Sommers, Miss Rose es una inglesa que vive en
Valparaíso, que hace de madre adoptiva de Eliza. Es una mujer liberal, que
esconde un pasado y que se esfuerza para que Eliza aprenda, para que sea
capaz de valerse por sí misma, cosa impensable en la época. Miss Rose
también se gana la vida de una manera poco común: escribe novelas
eróticas y claramente pornográficas, aunque las firma con seudónimo.
-Paulina del Valle es la matriarca de Retrato en sepia,
aunque ya se habló de su olfato económico, superior al de su marido, en la
anterior. Es toda una institución, mujer de una pieza, exagerada en sus
odios y amores. El hijo de Paula deja embarazada a la hija de Eliza y no
acepta el embarazo, así que se hace cargo del niño el sobrino, Severo del
Valle; pero, poco después, Paulina se hace cargo de la niña, por la que
siente adoración, aunque le oculta el pasado.
-Aurora del Valle, es la nieta que ha crecido y que anda
perdida porque no sabe muy bien qué se espera de ella, qué tiene que
hacer. En ella se reúnen todos los personajes que ya conocemos y es ella
quien, a base de tesón, consigue hacerse con su identidad. Hay varios
momentos clave en su vida:
-cuando recupera la memoria de sus primeros años gracias
a una foto en que vestía como una china, como la nieta de Tao.
-cuando su padre biológico, Matías Rodríguez de Santa
Cruz, a punto de morir, le confía la verdad.
-cuando su padre oficial, Severo del Valle, le regala una
cámara fotográfica que será el inicio de su carrera.
-cuando su abuela Paulina le revela secretos bien
guardados.
-cuando reaparece Eliza.
-cuando conoce a su tío Lucky, hermano de su madre.
-Clara es hija de Severo del Valle y de Nívea
-personajes que ya han ido apareciendo en las otras novelas- y protagonista
de La Casa de los Espíritus. Clara es una mujer hermosa,
clarividente, el puntal de su familia, que escribe en sus cuadernos de
"anotar la vida" todo lo que pasa para que luego, gracias ella,
nadie pierda la memoria. Ligada a Clara va Férula, su cuñada soltera, que
siente por ella un amor desbordante; Nívea, su madre, mujer atípica para
la época; su hermana Rosa, bellísima y mágica; su hija Blanca, unida de
por vida a su único gran amor, Pedro García, y la nieta, Alba, la muchacha
que vive en nuestros días y a la que le toca ser el aldabón de la
conciencia de su abuelo, Esteban.
Algunos de estos personajes, pese a ser aparentemente
vulnerables y frágiles, son fuertes, aguantan todas las pruebas de la vida
y están dispuestas a empezar de nuevo una y otra vez, porque lo importante
es salir adelante. Eso hace Eliza o Paulina, que es una mujer fuerte, o
Clara o la propia Alba. Algunos de estos nombres, vemos, van ligados al
campo semántico de lo blanco, de lo puro. Aurora, Nívea, Blanca, Clara,
Alba... son nombres que denotan claridad, luz, pureza.
PERSONAJES MASCULINOS
También hay personajes masculinos importantes, por
supuesto, aunque los femeninos muestran más fortaleza, muestran, como ya se
dijo, que la lógica masculina no siempre es aceptable. Destacan, entre
otros:
-Jeremy y John Sommers, los hermanos de Rose. Jeremy es
un inglés refinado y culto; mientras que John es el capitán, más
aventurero y el verdadero padre de Eliza.
-los del Valle, la familia del Valle, poderosa, es dueña
de grandes tierras. El padre, Agustín es un terrateniente inflexible que no
acepta el amor de Paulina, su hija, aunque ésta desafía la autoridad
paterna y se casa con Feliciano Rodríguez de Santa Cruz, el hombre de su
vida. A los del Valle pertenecen Severo y Nívea, sobrinos de Paulina.
Severo se fue a vivir con Paulina una temporada porque se metió en
problemas y su familia así lo consideró. Otra del Valle es Clara, la hija
de Nívea y Severo, la mujer de Esteban Trueba. El apellido del Valle se va
repitiendo en todos los libros de la trilogía.
-Tao Chi´en es otra figura masculina crucial, de vital
importancia en la vida de Eliza. Tao es un Cuarto Hijo que pudo ser "zhong
yi" y se estableció con éxito, aunque huyó porque su mujer murió y
él no pudo soportarlo. Tao ayuda a Eliza con quien le une una relación,
primero de piedad, luego de camaradería y, por fin, de amor.
-Esteban Trueba es el patriarca indiscutible de La
casa de los espíritus. Un hombre recio, de una pieza, de ideas firmes,
aunque equivocadas, que no entienden a su familia, que ama a su mujer y que
sufre de soledad en la vejez cuando ve que no tenía razón. Su nieta es la
que llena esos huecos finales de su vida.
Muchos otros personajes desfilan por las páginas de
Isabel Allende, Joaquín Andienta -el amor imposible de Eliza-, Jabob Todd
-el vendedor de Biblias y luego periodista-, Miguel -el amor de Alba- y
muchos más que forman el entramado mágico escrito por la autora chilena.
UNIVERSO MÁGICO
Isabel Allende no renuncia a su memoria histórica y así
alude a la política, a la religión y a los principales hechos
históricos-sociales ocurridos entre el XIX y el XX; pero, sobre todo, se
centra en un mundo íntimo, el mundo de los sueños, de amor y de la
memoria. Es como si escribiera para hacernos recordar, para que nos
olvidemos de nada.
Isabel Allende no acepta las desigualdades sociales, ni
las diferencias entre ricos y pobres; defiende la igualdad y defiende la
libertad.
Vemos que sus espacios responden a coordenadas públicas,
reales; pero luego se van acotando y se centran en lugares íntimos, como la
casa de Clara, llena de habitaciones extrañas y de secretos.
En definitiva, vale la pena adentrarse en el universo
mítico de la autora chilena y hacerlo siguiendo el orden que proponemos
aquí, aunque no sea el cronológico, puesto que La casa de los
espíritus debería leerse al final. Así tendremos una idea rica y
plural de sus propósitos. Sin duda, estaremos tentados de compararla con
García Márquez y sus obras dedicadas a Macondo; pero, aunque ambos se
inscriben en el ámbito hispanoamericano, y tratan temas que se repiten y
reviven una y otra vez recuerdos, el universo del autor colombiano es más
masculino; así como su sensibilidad, mientras que el universo de Isabel
Allende está más ocupado por los personajes femeninos.
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