|
ERGUIDA
Me mantendré tan fuerte,
como los robles,
erguida sin temor
allí estaré
entre las hieles.
En la sombría mirada,
una dulce plegaria,
mis agridulces labios
cantaran otra vez.
Me mantendré tan fuerte,
y la noche olerá a salvia,
rosas y laureles,
mientras las esquinas
miran horizontes
resurgir de nuevo.
Me mantendré tan fuerte,
en la hondonada noche,
salpicando estrellas
a tu cuerpo ausente.
Arrullarán los días,
al ver que vuelvo,
a contar sus pedazos
tristes y viejos.
Allí en el mismo lugar
habrá una rosa,
una flor silvestre,
y un corazón que llora.
|