Página anterior. Volver Portada gral. Staff Números anteriores Índice total 2002 ¿Qué es Arena y Cal? Suscripción Enlaces
Cuenta la leyenda que era tan bella y hermosa que quienes habían tenido la fortuna de comprobarlo no podían alejar la imagen de su mente. Los ojos, verdes y brillantes como el trigo al emerger de la tierra, prometían una felicidad sin límites al afortunado que consiguiese, una vez granada, ser el dueño de su corazón, y juntos extender los granos para nuevos sembrados. Su padre no le permitía salir del castillo y su ama no la perdía de vista un sólo momento del día, siendo su confidente hasta en los más recónditos pensamientos, que transmitía puntualmente a su padre que por ello se sentía muy satisfecho de su trabajo.

Cuando nació, después de tener el matrimonio diez varones, todos los vasallos y la servidumbre del castillo, celebraron con gran regocijo el acontecimiento por ser una niña, tan ansiada y esperada como jamás halla sido hijo alguno.

Desde su más tierna infancia manifestó poseer una inteligencia fuera de lo común, a pesar de los pocos recursos a su disposición para desarrollar labor intelectual alguna. Su padre sólo deseaba que fuese femenina en sus modales y que su belleza alcanzase la máxima cota para que superase a cuantas hijas de hidalgos eran famosas por ello, sin que nadie hubiese tenido ocasión de comprobarlo, al vivir encerradas en sus fortalezas.

Su afición favorita consistía en cultivar toda clase de rosas con ayuda de su ama, consiguiendo verdaderas creaciones en tonalidades, aroma y belleza.

Cuando cumplió dieciocho años, por todos los caminos pueblos y ciudades se publicaron bandos con motivo de las fiestas que se celebrarían en el castillo por tan feliz aniversario, siendo invitados todos los jóvenes varones, hijos de los señores feudales, ha que acudiesen a conocer a la doncella más casta y pura de cuantas existían y así tener ocasión de poder ser elegido uno de ellos para esposo, suscitando una curiosidad y un deseo sin límites al concurrir en ella, belleza, gracia y riqueza.

Llegado el día, se abrieron las puertas del castillo dando paso a una comitiva de fuertes y aguerridos jóvenes montando espléndidos caballos de pura sangre, enjaezados con sus mejores galas y luciendo en los pendones el escudo de armas de sus respectivos apellidos.

Según iban llegando, eran anunciados a los sones de trompetas para que todos supiesen a que feudo pertenecía, ocupando seguidamente un lugar en el patio de armas, formando círculo.

La doncella, se hallaba en la torre más alta del castillo contemplando embelesada la llegada de tantos señores a rendirle pleitesía.

Desde la torre veía muy bien a cuantos llegaban, pues la facultad de visión y oído la tenía muy desarrollada al tener por costumbre escuchar las conversaciones de sus hermanos sin ser vista, aparte de pasar muchas horas contemplando el paisaje viendo como un bello doncel se acercaba montando un espléndido alazán, para rescatarla y llevársela muy lejos de allí para vivir un amor sin límites, lo que le causaba tal placer que llegaba a perder en ocasiones el conocimiento causando en su ama una aflicción tan grande que incluso se lo ocultaba al padre para que no sufriese pensando que se hallaba enferma, siendo solamente fruto de su deseo.

Estaba previsto, una vez finalizadas las presentaciones, que pasaran al comedor donde se hallaban preparadas las viandas, consistentes en piezas de caza mayor, asadas sobre fuego de leña, y algún que otro faisán, y perdices en abundancia. Los vinos imposibles superar su calidad por ser de las mejores cosechas, y postres de lo más exquisito y variado.

Seguidamente se celebraría un baile en su honor donde tendría ocasión de mirar a los ojos a cuantos tuviesen el placer de bailar con ella, si antes no caían abrasados por el fuego que desprendían.

Nunca había tenido ocasión de ver a varón alguno que no fuese a sus hermanos, por lo que todos le atraían como hombres, sintiendo en sus entrañas una sensación de vacío a la vez que el corazón le rebosaba de sangre impidiéndole respirar, como si alrededor del cuello tuviese una serpiente oprimiendo su garganta.

El ama se encontraba a su lado, como siempre, presta a responder a cuantas preguntas le formulase acerca de tal o cual joven sobre su aspecto físico o el lujo desplegado, suponiendo que reflejaba su riqueza y poder.

Uno a uno fueron leyendo los poemas que portaban para celebrar tan significada fecha, superándose en declaraciones de amor, en verso y prosa, algunos rayando el límite de lo tolerado en ese tiempo, tanto, que en un momento creyó perder el conocimiento por tanta emoción, deseando la poseyese uno, o todos, a ser posible.

Al ser preguntada por el ama -situación insólita- cual le había impresionado más, comprobó que no la oía por encontrarse en pleno orgasmo, zarandeándola violentamente haciendo que volviese a la realidad cuando todos se habían dirigido al comedor, y los caballos, llevados por los palafreneros a las caballerizas.

Cuando comprobó que el patio había quedado vacío de hombres, creyó se trataba de un sueño y, ocultando el rostro entre las manos, tras un grito, se arrojó desde la torre quedando su bello cuerpo, virgen, sobre el empedrado del patio, dando lugar a realzar su imagen de pureza y castidad al quitarse la vida antes de entregarse a un hombre.

El ama lloró tan desconsoladamente y durante tanto tiempo que en dicho lugar surgió un rosal de rosas blancas, con la particularidad que al acercarse algún joven, por unos momentos cambiaban de color, de blanco níveo a un rojo intenso. Cierto día pasó por allí un jardinero y viendo tal fenómeno podó dos esquejes en el momento del cambio de color, plantándolos juntos para comprobar el resultado, siendo éste la creación de un nuevo color, el ROSA, que tantas veces pronunció el jardinero

Tanto fue mimado y cuidado por él que sus flores no cambiaron nunca más de tono permaneciendo eternamente de color rosa. Cuando el jardinero falleció fue enterrado en el mismo lugar por expreso deseo, con lo cual desde entonces descansa en paz el espíritu de la doncella.








 

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