María J. Calandria
Madrid

 

 

ALTOS EN LA NADA



Sube, repleto de nada,
más ligero que el aire,
el eco de tu orgullo,
y me habla por encima
del hombro estrecho
del desprecio.
Yo lo escucho
con los pies bien puestos
en el suelo llano,
viendo como flota
tu pompa vanidosa,
incolora y vacía
de argumentos…

Te contemplo sin oírte
para luego pensar:
"Eso no eres tú".

Y cuando tu falso gesto
de amante desairado
vuela más alto
y se disipa en la nada…
concluyo que te quiero.