Página anterior. Volver Portada gral. Staff Números anteriores Índice total 2002 ¿Qué es Arena y Cal? Suscripción Enlaces
Pues, sí, señor periodista, las que hemos sido putas de toda la vida poco tenemos de que avergonzarnos, ¿me explico?, vamos, que comparando lo que hacemos nosotras con lo que hacen la mayoría de nuestros clientes, somos más santas que una ursulina, que no sabe usted lo que hay detrás de esas caras con las que andan la gente por el mundo, que no son caras que son máscaras, ¡qué coño! que si yo le contara... lo que pasa es que una es como es y no va por ahí dándole al bistec, que si yo levantara un dedo y señalara... je, a más de uno se le iban a caer los palos del sombrajo... 

No, que va, yo nací en Jaramillos del Río, un pueblucho allá donde el Cristo perdió los anillos, y claro, lo que pasa, que me tuve que ir a trabajar cuando todavía era una niña, ni los quince tenía, y a los dos días, pues, lo normal, que ya tenía al señorito montando a pelo, y en la siguiente casa lo mismo, y, mira, que cuando ya llevaba cuatro años de casa en casa y de cabrito en cabrito, me dije, mira Pepita, para esto te mete a puta y el que quiera gusto que lo pague, y entré en casa de la Chelito, muy buena casa, usted, y como una es monilla de cara, buenas hechuras y resuelta cuando hace falta, a los tres días ya era la reina, y en vuelta de un mes ya tenía a uno, un vejete no mal parecido y con más billetes que un Rajá, celoso que te cagas, oiga, pero que se le puso aquí y no paró hasta que me sacó del tiesto... 

Na, no duró na, ojú, en cuanto me arreó el primer castañazo lo mandé a donde fue el pollo y vino harto... Pero me traje lo mío, y ya con mi casita mía y dos duros guardados, me dije a Roma por tó, y monté el chiringuito, digo, por todo lo alto, ya lo ve usted, y las mejores niñas aquí, un pastón que se llevan todos los días, y yo, aquí muy tranquilita...

No, que va, yo ya no me ando por los peligros, que aunque no lo parezca ya voy para los cincuenta, na, el señor conde de vez en cuando, el del anillo que... bueno, no le digo el santo, pero, éste, vistiendo de persona va disfrazado... y mi calvito, que a ese no hay quien le tosa ni quien le diga no, pero como es el dueño de la máquina de los verdes, pues ajo y agua... 

No, esos no, esos, si le digo la verdad, para mí son como del oficio, pero en malo, ojú, no son de fiar, mucha palabra bonita y mucha promesa, pero, ya sabe, para nada, menos mal que están ahí tres días, vamos, el tiempo que le interese a mi calvito. Ojú, si yo le contara... Y no me jale usted más de la lengua, señor periodista, que no le voy a decir quienes son y donde trabajan mis tres varones...

Ea, acabando, y diga usted que para decencia y honradez esta casa. Pero dígalo usted a boca llena: cabal cabal... el Pepe de la Pepa.








 

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