Página anterior. Volver Portada gral. Staff Números anteriores Índice total 2002 ¿Qué es Arena y Cal? Suscripción Enlaces
Cuando tengo ocasión de estudiar algún hecho sucedido anterior a mi nacimiento y plasmado en los anales de la humanidad, me pregunto dónde se hallaría la semilla de mi vida, de mi Yo.

Los siglos transcurren y la historia queda escrita para las generaciones futuras que aún no existen, pero que se harán realidad como la nuestra y que pasaran como pasaremos nosotros.

Las convulsiones sociales que nos a tocado vivir hace que me pregunte si merece la pena sufrir por el porvenir, sabiendo que puede llegar en cualquier momento apagando la luz de nuestra existencia personal. Por lo que opino que tanta farándula en las "alturas" no nos debe alterar el sueño, y si nos lo altera, sólo tenemos que acudir al médico que se encargará de recetarnos un antidepresivo, ya que todo lo que no sea pasar olímpicamente de cuanto nos rodea es señal de enfermedad. La sensibilidad ha quedado obsoleta y exponer nuestros sentimientos hacia los demás en aptitud compasiva, causa, si no hilaridad, sí extrañeza al sentir dolor por lo que no nos incumbe.

Todos y todas las habituales de Debates, Foros, Discursos, etc., etc., sobre todo en TV., creen estar en posesión de la verdad cuando defienden su punto de vista, ponen tal vehemencia, que parece llevarles la vida en ello, cuando en realidad les importa un car... pues sólo piensan en su lucimiento personal. Todos creemos ser luna llena iluminando sombras, cuando poseemos, como luz propia, la del rayo cayendo en una fosa. Por lo que hay que aprovechar muy bien esa pequeña luz que emanamos, en bien del prójimo

A mí me parece que estoy reflexionando delante del papel y así no se debe ir por la vida para no aburrir a nadie y perder, quizás, algún amigo.

Sé de un lugar donde se halla un árbol muy frondoso que al llegar el invierno pierde las hojas, como tantos otros, pero éste es especial porque no se debe podar, al menos no he conocido que alguno halla sido podado y creo que si lo fuese perdería prestancia, belleza, elegancia y frondosidad, incluso me atrevería a decir que le ocurriría como a Sansón: perdería fuerza.

Bajo su sombra, en los rigores del verano solía tumbarse en una cómoda hamaca, bastante ligera de ropa y siempre con el mismo libro entre las manos, la bella joven que traía de cabeza a su pudiente padre por no sentir inquietud ni deseo alguno hacia lo propio de su edad. Su preocupación aumentó al darse cuenta que el árbol perdía sus hojas y se acercaba el invierno sin que, al parecer, ella se diese cuenta del cambio climático, pues no trataba de cubrir su cuerpo con ropa alguna, sin llegar a sentir frío, cosa insólita, y sin deseo de abandonar el lugar, por lo que ordenó acudiese el médico para estudiar el motivo de su aptitud.

Acudió uno de los mas afamados y, tras conversar variar horas con la joven, le comunicó a su padre que era cosa de la cabeza, por lo que se apresuró a solicitar los servicios de un Psiquiatra -del que tenía muy buenas referencias- con la esperanza de poder poner remedio a la enfermedad de su hija antes de que fuese demasiado tarde.

Las visitas se programaron quincenalmente, tras darle algunos consejos que debería llevar a cabo si deseaba que su hija mejorase.

El ala derecha del edificio se habilitó para que en ningún momento del día ni de la noche dejase de poder contemplar el magnífico árbol que era su obsesión. Durante el día conseguían que su cuerpo estuviese cubierto, no así por la noche, resultando una tarea casi imposible, sin que por ello se resintiese su salud física.

Transcurrido el invierno el árbol volvió a renacer aún más hermoso que el año anterior y la situación de la joven, al parecer, mejoraba. Las visitas del especialista eran puntuales y parecían dar fruto, pues tras muchos ruegos consiguió que le dejase hojear el libro del cual no se separaba.

Se trataba de una leyenda que decía que todas las mañanas acudía a la orilla de aquel río el apuesto joven conocido en el lugar como "Adonis" con la ilusión de lograr ver a la bellísima mujer, de rubios cabellos, que había oído decir que surgía del agua en primavera.

En su ribera se hallaban infinidad de árboles. Desde entonces se sentaba en la orilla, pacientemente, absorto en sus pensamientos, viendo correr el agua sobre las piedras formando una dulce melodía.

Era el último día para que esa estación terminase. Perdida toda esperanza hasta el próximo año se sintió muy apenado, cuando del agua vio surgir una especie de nube, transformándose en la silueta de una mujer que, seguidamente, se hizo realidad.

La bella joven, al ser sorprendida, trató de sumergirse inmediatamente sin lograrlo, al haberse helado el agua, viéndose obligada a llegar a la orilla andando sobre el hielo; al llegar, él se apresuró a estrecharla entre sus brazos, y al hacerlo se desvaneció.

Esperó todo un año en la orilla de aquel río, siendo tan grande su pena y abundante su llanto que, tras tanto tiempo sin moverse del sitio, se transformó en un árbol cuyas ramas y hojas, a pesar de estar vivo, no se elevan al cielo como los demás.

En Galicia, llaman "saudades" a un estado de ánimo entre la tristeza y la melancolía, por lo cual a ése árbol se le conoce con el nombre de sauce de Babilonia o llorón.

No cabe duda que la joven deseaba con su aptitud llamar la atención del árbol que tan cerca tenía...








 

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