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ORARIO (1986)
Esta la estola, el pectoral;
piel sobre piel adheridas.
Nadie la porta más ufana:
Ni el soldado de Lacio
ni los Papas de Roma.
Este mi escudo, la presión
de todas mis atmósferas,
la marca del esclavo,
el pañuelo gracioso,
la clámide y el manto,
la señal epidérmica,
signo de indisciplina,
fardo y ala,
doloroso contacto que no oprime
pero inclina los ojos para mirar al cielo
que siempre ha estado abajo, en nuestro fondo.
Este es mi cobertor y mi cadena,
la herrumbre,
la sábana y el sello,
el orario, el aliento:
Mi sudario.
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