Página anterior. Volver Portada gral. Staff Números anteriores Índice total 2002 ¿Qué es Arena y Cal? Suscripción Enlaces

ChiclanaHace cuarenta años, con motivo de la festividad de San Antonio, dediqué un artículo a Chiclana en el que precisaba lo siguiente: "El nombre de Chiclana queda asociado, automáticamente, al de los vinos que producen sus viñas milenarias. Decir Chiclana es lo mismo que decir vino. Y esto lo saben muy bien los isleños que, día a día, hora a hora, están "en contacto" con los productos incomparables de esas bodegas, que son finos diamantes de la industria nacional.

La introducción del vino en España se atribuye a un personaje mítico llamado Gerión. Pero lo cierto es que en tiempos de Plinio (comienzos de la Era Cristiana), los vinos españoles eran ya abundantes y muy estimados. Plinio fue el que situó la ciudad de Cappagun (Chiclana desde 1303) en la región de los túrdulos, al lado del "Promontorium Heracleum" (hoy Sancti-Petri) donde estuvo el famosísimo Templo de Hércules. ¿Quién puede ostentar más títulos que Chiclana? ¿Quién es capaz de negarnos que tanto los túrdulos, como los fenicios, cartagineses, romanos y demás legiones extranjeras, sentaron sus reales en Chiclana, atraídos, principalmente, por sus famosos caldos?

El vino es un sedante, que cautiva y adormece. Y así, dormidos en ese paraíso de Cappagun, fueron sustituyendo unas razas a otras, hasta llegar a la completa independencia patria con la famosa Batalla de Chiclana.

Soy de los que creen que la derrota de las huestes del Mariscal Víctor se debe sólo a los armamentos bélicos y al empuje aliado, sino, también, al influjo poderoso del mosto de esas viñas de bendición. Porque en Chiclana, amigos míos, no se acostumbra a bautizar, o cristianar, el vino, ya que éste se conserva en su primitiva y tradicional pureza.

Hay muchos refranes que pregonan las excelencias del "oro líquido", y ejemplos de ellos son los siguientes:

El buen vino no ha menester pregonero.
El agua cría ranas.
El vino para reyes y el agua para bueyes.
Buen bebedor, buen charlador.
Si quieres vivir contento, escancia vino al momento.
El buen vino alegra el corazón del hombre.
La suegra, el agua y el ratón, por el balcón.
Con vino, mujer y fortuna... A la luna.
Vino puro y ajo crudo, hacen andar al mozo agudo.

Si a lo dicho añadimos lo de "dormir uno el vino", que indica dormir mientras dura "la alegría", completaremos estas sentencias aleccionadoras, que tanto encajan en los productos chiclaneros.

Un ilustre y respetado isleño, que ahora hace cincuenta años tuvo a su cargo uno de los discursos conmemorativos del centenario de la Batalla de Chiclana, me contaba recientemente el porqué de su longevidad, que él atribuye, principalmente, a que nunca ha dejado de beber vino. Me aseguraba, muy convencido mientras en su amena charla intercalaba algún que otro latinajo-, que para él existen motivos poderosos que le inducen a no dejar, jamás, la grata compañía de su media botellita de Chiclana. Y al mostrarle mi curiosidad de conocer esas razones, por si las consideraba yo factibles para mi "buen gobierno y organización", me contestó rápido con estas tres: 1º Porque el buen vino alegra el corazón del hombre.

2º Porque en las bodas de Caná de Galilea el agua fue convertida en vino milagrosamente, como elemento más bondadoso y eficaz.

3º Porque con el vino se obra a todas horas y en todas partes del mundo, el más maravilloso milagro de la Cristiandad.

Como vemos por esos argumentos de nuestro admirado isleño, el vino es algo maravilloso, incomparable e insustituible.

Pero, como aconsejaba el llorado Dr. Marañón, "debe ser tomado con medida".

¡De las mayores!, añadimos nosotros.






 

volver  arriba

Pulse la tecla F11 para ver a pantalla completa

contador

BIOGRAFÍAS | CULTURALIA | CITAS CÉLEBRES | plumas selectas

sep