Página anterior. Volver Portada gral. Staff Números anteriores Índice total 2002 ¿Qué es Arena y Cal? Suscripción Enlaces
Creí que, este mes, no dispondría de tiempo para haceros llegar mi página y, mire usted por dónde, aquí estoy, frente a mi teclado y releyendo -antes de esto escribir- un correo que me llegó desde Madrid. Lo firma un asiduo lector de Arena y Cal, lector en pantalla pero, de esos fieles, que no dejan de buscarnos mes tras mes. Es, para mí, un lector muy especial al que me unen lazos muy especiales que no ablandan las críticas, pues, si de censurar se trata, él es el primero que, con los ácidos chorros de tinta de su pluma, me pone a parir.

Me decía, en su escrito de hoy, que en mi último artículo, “Reivindiquemos” publicado en el número correspondiente al mes de abril, había estado, de nuevo, "políticamente incorrecto" aunque ésta vez añadía: pero tienes razón y continuaba con comentarios y ejemplos diversos que demuestran aquello que yo mismo afirmo cuando la conversación da para ello. Mal de muchos, ayudas estatales. Cuanta verdad y cuanta realidad encierra esta breve frase. Un ahogado no es noticia pero, si la riada, la mayor en los últimos cincuenta años, arrastra a cientos de personas, destruye casas y cosechas y deja docenas de huérfanos, entonces no sólo es noticia, es también origen de ayudas y dispendios estatales. Si un incendio quema su casa, tendrá problemas para cobrar del seguro: que si estaba mal la póliza, que si las causas no están claras y por lo tanto ese riesgo no estaba cubierto... pero si el devastador incendio arrasa y asola una urbanización completa, destruyendo el hogar de muchas gentes, entonces, no sólo es noticia, es también origen de ayudas y dispendios estatales. Si un ciudadano español pobre y miserable vagabundea, seguramente será acosado por un municipal, dormirá de mala manera, sin cenar, en un húmedo calabozo empapado de orines y acompañado de los chorizos capturados en la última redada, pero si son cientos de vagabundos extranjeros los que perturban el orden, recibirán ayudas, cobijo y mantas, papeles y contratos de trabajo. Se promulgarán nuevas leyes que les ampare y se utilizarán, de forma políticamente correcta, sus casos para intentar aumentar el número de votos a recibir.

Enhorabuena si padeces una tragedia colectiva pues, como dice mi comunicante, el Ayuntamiento, la Comunidad Autónoma, el Gobierno Central y hasta ONGs del mundo entero te ayudarán, pero si eres tan desgraciado que la desgracia te llega sólo a ti, date por jodido.

Sus comentarios no podían concluir sin un buen colofón para recordar y me propone una oración:

"Señor, no permitas que me ocurra nada malo,
pero, si ha de ocurrirme, por favor,
que le ocurra a todo el barrio."




 

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