Página anterior. Volver Portada gral. Staff Números anteriores Índice total 2002 ¿Qué es Arena y Cal? Suscripción Enlaces
Cristian August Fischer nació en Leipzig en 1771, profesor de Literatura en Wurtzburgo y escritor, viajó por casi toda Europa fijando durante algún tiempo su residencia en Francia. Fue condenado por la publicación de un folleto político. En la revista "Alígemesine Geografische Ephemeriden" de 5 de septiembre de 1799 publicó las impresiones de su estancia en Cádiz. Este polémico escritor murió en Maguncia en 1829.

Curiosas y pintorescas son sus observaciones sobre Cádiz y sus habitantes. De ellas extraigo por su interés los párrafos que siguen:

Sobre las calles dice: "Tan reducido como el perímetro de Cádiz, tantos edificios se han superpuesto en ese angosto espacio superpoblado que se calcula en 78.000 habitantes En lo referente a edificaciones, pareciera que el clima cimentó para siempre las viejas costumbres moriscas. Techos chatos con pequeñas torrezuelas y pisos

bajos floridos; patios empedrados con sillares, y tan pulcros, que sirven como salas aireadas; galerías que recorren todos los pisos alrededor del patio; piezas grandes, cuidadosamente pintadas en blanco y con ventanas reducidas, todo lleva el carácter africano. Por la altura del caserío, las callejuelas son algo lóbregas, pero de noche están bien alumbradas y con su inmejorable empedrado tan limpias, como en Holanda. Sin embargo tiene Cádiz también algunas calles anchas, entre las que llaman Calle Ancha es la más hermosa, y además tres plazas grandes y dos pequeñas".

De las murallas dice: "Las murallas están entre las más hermosas y largas que yo haya visto; por eso las toman como lugar de paseo. Se tiene al oeste una encantadora impresión de la bahía, de la costa de enfrente, y con el muy frecuentado muelle al fondo; se observa además, y aún mejor al sudoeste, la infaltable superficie de la mar, y se descubre muy claro la Flota de bloqueo inglesa. Una pequeña parte al oeste, está plantada con cinco hileras de olmos formando dos avenidas. Los árboles son tan pequeños y tan frondosos, que muestran de inmediato el influjo del suelo pedregoso, del aire marino y del clima tórrido. Con todo eso es este sector, especialmente al atardecer, el más visitado. El aire marino revivificador, la cantidad de mujeres hermosas y vivaces, la iluminación de las casas cercanas, al canto soñador y la música alegre, todo, hace este paseo en las noches veraniegas realmente encantador, a lo cual contribuye no poco la vista del firmamento, en un cielo diáfano y luminoso. Por lo demás, una gran parte de la muralla, que al mediodía está en parte a la sombra, sirve como lugar cómodo para siesta para las clases más bajas, que hacen pocos cumplidos. En un banco, o solamente reclinados en el muro, refrescados por el viento marino, acostumbran aguateros, changadores, la soldadesca, marineros, y otros, a dormir aquí muy tranquilos.

Al mencionar el levante, huésped frecuente de Cádiz, dice: "El solano, que viene de la cercana costa de África es asfixiante cuando cae sobre la ciudad. La atmósfera parece quemar en el real sentido de la palabra, y de tiempo en tiempo se siente una nueva oleada de calor; es la sensación exacta que tendríamos si nos acercásemos a la boca de un gran horno encendido. La atmósfera se cubre con un vaho blancuzco apenas perceptible y el Sol al mediodía, se cubre de un velo translúcido. El mar calmo y tranquilo, como en un lago suizo, y el agua asombrosamente caliente. Los peces suben con frecuencia a la superficie y parecen estar cansados. También los animales terrestres sufren el influjo del solano. Los pájaros vuelan más bajo, los perros se esconden, los gatos parecen volverse furiosos, los mulos jadean sin cesar y toman sólo la mitad de su alimento y los cerdos buscan enterrarse en la tierra. Sobre las personas el solano actúa según las distintas constituciones, ya más intensa, ya más suavemente, pero en todos parece producir una fuerte tensión de los nervios, fiebres y una precipitada circulación de la sangre".

Termino el extracto de estas impresiones con el sorprendente comentario que hace del bloqueo británico de la ciudad. Dice así: Una desastrosa guerra con Francia y una aún peor con Inglaterra, ha destruido casi completamente el comercio de los españoles. Una flota inglesa bloquea sus mejores puertos ya dos años y los corsarios ingleses intranquilizan sin pausa sus costas. Tan estrecho como quiera ser este bloqueo, pronto la astucia encontró la forma de burlarlo y de suavizarlo. Además la aproximación de los Gobiernos inglés y español, ahora (verano de 1798) parece tener un influjo muy importante sobre el bloqueo. Oficiales ingleses vienen disfrazados a Cádiz para descansar del aburrimiento de la vida a bordo. Botes españoles recogen ropa de los barcos para lavarla y equipan a la Flota con vinos y frutas".

De las impresiones de Fischer sobre la vida del Cádiz de finales del siglo XVIII, cabe decir que aun en los teatros de las guerras más cruentas, se representan sainetes.






 

volver  arriba

Pulse la tecla F11 para ver a pantalla completa

contador

BIOGRAFÍAS | CULTURALIA | CITAS CÉLEBRES | plumas selectas

sep