Página anterior. Volver Portada gral. Staff Números anteriores Índice total 2002 ¿Qué es Arena y Cal? Suscripción Enlaces
Se tiene constancia de que en Suiza la violencia conyugal no cesa de aumentar. Actualmente este problema, que durante años fue un tema del que apenas se hablaba, ya se denuncia con mucha más frecuencia, y la mujer ha dejado de sufrirlo sola para ponerlo en mano de la justicia que en muchos casos no obtiene los resultados que toda mujer injuriada pretende. Estas mujeres han creído ilusoriamente que su pareja iba a cambiar, hecho que no es fácil que ocurra. En estos actos de violencia la mayor parte de las veces la mujer acaba maltrecha y traumatizada, y es más inquietante todavía cuando la violencia degenera en un baño de sangre. ¿Se acabará algún día con esta idea absurda de que la mujer pertenece en cuerpo y alma al compañero que ella eligió para compartir su vida? Desde luego no hay ninguna duda que los dramas conyugales están en aumento y algunos por desgracia hasta acabar en homicidio, y en su mayoría la causa parece que son los celos. Para estas mujeres los daños morales y físico son irreparables. El miedo a que el hombre estalle en una cólera irreprimible las hace sentirse oprimidas y acomplejadas, sienten tanto miedo, que no son capaces de defenderse, y soportan con resignación y extremada paciencia lo que quieran hacer con ella.

Los homicidios que se cometen en nombre de un amor o pasión incontrolada, demuestran que no existía un verdadero amor, más bien un afecto miserable que con el tiempo se convirtió en dominio y autoridad en la persona con la que se convive. La Fontaine nos dice que "La violencia reiterada acaba de parecer un derecho, y precisamente donde la dulzura falla".

Emanuel Zegury, un prestigioso psiquiatra de un hospital en Suiza, ha estudiado con profundidad el comportamiento de las personas emocionalmente trastornadas, y hace hincapié sobre la posesión y temperamento de las mismas. El motivo que sobresale sobre todos los demás es la ausencia total de afecto. Personas inmaduras por una infancia desvalida y sin emociones, en la que no han conocido más que la agresividad y el desafecto. Las violencias en ningún caso pueden ser justificadas. Zegury afirma que los crímenes pasionales no son tan frecuentes como se piensa, mientras que la violencia conyugal va en aumento. Un buen número de mujeres confiesan sufrir un calvario cotidiano que apenas pueden soportar. No solamente mencionan violencia física que las humilla y degrada, sino también presiones y amenazas que no saben cómo liberarse

Este hombre no suele ser violento fuera del hogar y tampoco tienen un signo patológico especial, la mayoría siente una inmensa fragilidad narcisista y una falta total de confianza en sí mismo. Cuando la mujer, harta de soportar los arrebatos de su cónyuge, decide separarse, su actitud cambia de inmediato para mostrarse acobardados y temerosos. Esa fuerza negativa que llevan dentro saben que no podrán descargarla con la persona que creen de su propiedad y es entonces cuando la impotencia irreprimible se apodera de ellos y prefieren acabar con su vida que dejarse dominar por la persona que piensan son inferiores.

Nos dice el Dr. Zegury que este tipo de problemas no es exclusividad del hombre, hay también muchas mujeres que por razones indeterminadas tienen a su pareja totalmente oprimida, y aunque saben que no pueden utilizar la fuerza física al sentirse más débiles, suelen ser más feroces en conductas verbales, con vejaciones y menosprecio que pueden ser más dolorosa que una bofetada en un momento de cólera.

Y no hablemos de la cada vez más frecuente intolerancia de los hijos. Se está viviendo unos momentos extremadamente difíciles: es otro de los temas que este psiquiatra expuso en una conferencia sobre el tema de la violencia del hogar y fuera del él. La juventud está atravesando por una etapa de intolerancia y enfrentamiento contra sus padres a los que no respetan en absoluto. Hoy en día muchos progenitores viven a la expectativa de cómo pueden a reaccionar los hijos. A menudo los someten a un chantaje moral que les intimida y por miedo a que se marchen transigen con un estilo de vida que hace unos años hubiera sido impensable Esta juventud (aunque desde luego no es toda) ha tenido una vida mucho más fácil que la que tuvieron sus padres, sin ningún tipo de carencias y donde lo esencial les sobra. Como consecuencia de un bienestar que se les acaba y carentes de motivación alguna, prefieren darle la espalda a una vida más rígida y de competencia para tirarse a la bartola. No tienen interés en dejar el hogar paterno aunque con la condición de que puedan hacer lo que les venga en gana. Y otros que son todavía mucho peor se adentran en el mundo del alcohol y la droga y entonces los sufrimientos de los padres ya no tienen límite

Y ya que estamos en el tema de la violencia. Nos viene una terrible noticia de los Estados Unidos. Un bebe fue maltratado por la paliza que le dio su padre hasta que la criatura entró en un coma irreversible. El padre tiene un juicio por malos tratos. Todo el afán de este hombre está cifrado en que no desenchufen a su hijo del aparato de respiración artificial, ya que en ese momento sería condenado por asesinato. Esta innoble y malvada persona, piensa salir con un ligero castigo si el niño no muere antes de que le enjuicien. Una vez vista la causa el hijo morirá y él saldrá liberado de un asesinato que de todas maneras ya cometió cuando la criatura quedó en un coma profundo.

¿Que podrá sentir este monstruo al querer tener a su hijo enchufado a una máquina sólo para liberarse de una pena mayor? Es que podrá seguir viviendo aunque su conciencia le esté gritando que de todas maneras es un asesino...






 

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