Página anterior. Volver Portada gral. Staff Números anteriores Índice total 2002 ¿Qué es Arena y Cal? Suscripción Enlaces
«Yo, que quieres que te diga, la verdad es que me parece incongruente lo que me comentas, sobre todo si lo relacionas con los fenómenos paranormales, qué, bueno, sí quieres están ahí y a la orden del día, pero no te puedo afirmar o desmentir si existen o no, ahí está el beneficio de la duda. Por otro lado como veras la inflación es galopante y a lo mejor todo está relacionado con la política de los jóvenes agricultores, metidos a políticos sociales, con sus manifestaciones reivindicativas, regalando fruta por las calles, por la competencia de los gabachos. Y si baja la peseta, pues, hombre, dicen que es mejor para el turismo extranjero, que se hace dueño de las playas del Mediterráneo, aunque dentro de poco la barrerá el euro y parece ser que será en teoría una nueva moneda fuerte en competencia con el dólar, ya se vera..

Y la poesía, como ves, se va muriendo a marchas forzadas, la gente demanda televisión-basura y de los libros ni me acuerdo y no quiero complicarme la vida, me voy los fines de semana a la ruta del bakalao y no me complico más la vida tío... pa qué...

Y si sube la gasolina que suba, yo soy ecológico y me voy en mountain bike al currelo, y ahora como está de moda, en patinete, hago ejercicio y me relajo y no voy en tensión con la caravana matinal. Dice el periódico que una nave espacial estuvo a punto de llegar a Marte, pues que llegue y a mi qué, si no voy a hacer ningún viaje espacial en mi vida y como dice algún viejo de mi pueblo que eso es mentira, lo de que el hombre haya llegado a la Luna y yo le digo que «los tiempos están cambiando», como diría mi buen amigo cantautor Bod Dylan y el progreso avanza que es una barbaridad.

Y alguien de la masa, cuando estoy dando un mitin, me pregunta y me deja cortado "Y como sabemos que tú eres nuestro líder, que te hemos elegido a ti, para que hagas llegar a la Administración nuestras quejas sociales, demuéstralo, danos una prueba fehaciente de tu valor carismático ante la masa, échanos una arenga de corte algo fascistoide, para que hierva nuestra sangre y cumplamos la promesa militar de derramar por la Patria. hasta la ultima gota de nuestra sangre"

Yo no sabía que decir ante el abucheo de la muchedumbre enfervorizada que gritaba "que hable, que lo demuestre, sin ambigüedades", pero siempre me enseñaron, como buen dirigente que dicen que soy, a decir verdades a medias, a pronunciar fiases rimbombantes para que enmudezcan al auditorio y la masa se calle. Estoy acostumbrado a prometer promesas falsas e irrealizables, pero que suenan bien a utopía y sirven para acallar a la masa obrera. Estaba acorralado en esta ocasión, ya no podía seguir mintiendo, las palabras estaban gastadas, los asistentes al mitin se estaban cabreando y tiré la toalla, sí, fui honesto y les presenté, sí a ellos, al pueblo, mi decisión irrevocable de dimitir, tragué saliva y orgullo personal, pero no me quedó mas remedio.

Ayer me comentaron en un cotilleo que mi vecina del cuarto se había enrollado con un ejecutivo y que se había separado del marido, y a mí la verdad es que no me extraña, pues está la tía maciza y buenísima y cualquier hombre se deja engatusar por una hembra tan sensual y atrayente, y es que las faldas son la perdición de una casa, claro si se desabrochan a destiempo, como diría mi abuelo.

Y luego dicen que el personal esta cabreado, que va por la calle con cara de mala leche y es que no me extraña, con tanta presión social que pende sobre nuestras cabezas, no nos dejan respirar a gusto. ni estar tranquilos, estamos en continuo sobresalto.

El otro día fui al pueblo y también me le han contaminado, aunque, bueno, aun es posible respirar un poco de aire puro, pero las motos están destruyendo todos los caminos y senderos y lo que es mas peligroso la vegetación, estas nuevas huestes de Atila de la posmodernidad no saben cómo divertirse y sólo piensan en destrozarlo todo y en contaminar, pues galopan en sus corceles de dos ruedas sin silenciador.

Ya nada es como antes, hijo mío, me decía mi abuela y es verdad y yo otra vez sin saber que responder al tópico y la decía «es que el progreso avanza que es una barbaridad y los tiempos cambian, para bien o para mal, la vida se va pasando lentamente hasta el final».








 

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