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ME BENDIJO EL AMOR LA PRIMAVERA
Me bendijo el amor la primavera,
con la menta y la fresa de sus labios,
que entre albahacas guardaba en su despensa.
Con el vino tan dulce de sus manos
-que envolvieron mis ojos su belleza-
me entregó los senderos de sus prados.
¡Ay de mí! En sus campos de cerezas,
de tan llenos secretos ocultados,
-sus alfombras de flores tan abiertas-
que no supe escoger rosas o nardos.
Embrujado jardín de frutas llenas,
luna y sol del oriente hasta el ocaso.
Era dulce su néctar, pura esencia.
¡Pleno todo, en el fuego fui quemado!
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