Página anterior. Volver Portada gral. Staff Números anteriores Índice total 2003 ¿Qué es Arena y Cal? Suscripción Enlaces

Cuando de ordinario se convive con numerosas personas, puede apreciarse la heterogeneidad de gustos, aficiones y sentimientos, porque el barro de que están formados es distinto, y distinto, en consecuencia, sus reflejos y reacciones. En esta mezcolanza se ve al hombre trabajador, al estudioso al vago, al serio, al bromista, al apático, y, en general, a las diversas formas de ser de la humanidad doliente.

La Isla, como es natural, no es una excepción en esta pintoresca complejidad, y cada uno representamos nuestro papel dentro del grupo en que estamos de hecho clasificados, con arreglo a la "madera" con que hemos sido tallados por el Sumo Hacedor. El sablista, por ejemplo, está siempre al acecho de la oportunidad; el vago o incompetente, dispuesto a endosar sus deberes a cualquier persona cándida que pueda "asarle las castañas"; el vivo, a engañar al tonto mediante triquiñuelas de todo orden; y el trabajador y serio, a batallar con constancia y tesón, en gigantesca y paciente lucha, contra toda esa rémora, para que la máquina continúe su lento y positivo caminar. Y como caso excepcional, esos nuevos engendros de la vida moderna que son los "ultras", que se han propuesto vivir una vida contemplativa, y muchas veces agresiva, mientras haya idiotas por esos mundos de Dios que los socorran y elogien; en definitiva, trabajar para ellos, fomentando así su granujería, su ordinariez y su pringue...

Tras este pequeño exordio, vamos a referirnos, concretamente, a un hombre todo entusiasmo y espíritu militar, trabajador y humorista a la vez, que no están reñidas estas cualidades, sino que se complementan para darle a la vida una tonalidad muy humana. Nos referimos a un excelente "cañaílla", que presentaremos bajo el pseudónimo de Moratín", buen catador de mosto, mujeriego en el buen sentido, buen fumador, activo, enérgico y, sobre todo, excelentemente cuidadoso con
su vestuario. Los trajes y uniformes de "Moratín" llaman la atención por su impecabilidad, sin una pelusa, raya como filo de navaja y broches relucientes como el oro. También destacan sus zapatos de charol, cuello y puños almidonados y gorra a lo "Mac Arthur", el famoso héroe del Pacifico. En fin, no le falta detalle.

"Moratín" tiene declarada uña guerra sin cuartel a todo lo que signifique desaseo, pero no sólo en el vestir, sino también en esas cochinas representaciones teatrales y cinematográficas de televisión, y en la forma de escribir de ciertos autores, que se creen poco menos que Miguel de Cervantes y Saavedra, teniendo la osadía de expresarse en términos pornográficos ante todos los públicos, incluidos jóvenes y niños que necesitan una formación cultural y humana, para la compleja vida que tienen que emprender. "Moratín" asegura que los productores de "cosas ligeras" viven para llenar su vientre, contribuyendo a pasos agigantados al desastre espiritual de Occidente, sin pensar en los permanentes peligros de las invasiones, "amarilla" por un lado e "integrista" por el otro, anunciadas con profusión de datos en libros de escritores de valía e investigadores.

Probablemente no le falta razón a este buen isleño, que es alegre cómo unas castañuelas en todas las manifestaciones normales de la vida; pero que sabe fruncir el ceño, dispuesto a blandir su espada, cuando se trata de la defensa de las cosas fundamentales.






 

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