Miguel Ángel Ontanaya
Alcalá de Henares

 

 


Olivo


Severo volcán oscuro
de brazos retorcidos
en látigos cristales y lenguas insomnes.
Brumoso piélago,
montes de Argos, 
Etruscos 
y Tartesos
donde hallo y busco
amargas lágrimas.

(Hazte olivo, Dafne,
-no fatuo laurel de Apolo-
hundiendo en tierra
tus pies de aire)

Umbrío bosque,
gimiendo lloras
arrojando entre escarchas
nacidos jadeantes, 
ungidos difuntos.

- Deja
que recorra prosaica piel
robando tus frutos.

- Toma
mis lágrimas,
serán amor huido.

- Comulgaré tu alma 
de mar nuestro,
mi boca será 
sudario
de tu sombra.