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DE LA VIDA MISMA
Yo tengo a Dios en mí a mi manera,
lo tengo como yo quiero tenerlo,
oculto entre la luz, sin poder verlo,
tan adentro de mí y tan afuera.
Lo quiero así y siempre lo quisiera
sin saber si es que puedo merecerlo;
me gustaría mucho conocerlo
y pasear teniéndolo a mi vera.
La cosa, para mí, es bien sencilla;
no me hago a la imagen de sus tallas
aunque sus tallas sean de maravilla.
He librado con ello mil batallas,
pero soy como soy y me acribilla
que no acepten que Dios tiene murallas.
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