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Rincón de la Poesía

Rosa José Mª Álvarez Galván
Cádiz



  



 



SONETOS DE AMOR


Arde mi amor cuando la luna sueña
y el dolor se hace luz en cada espacio.
Arde siempre con sed, firme, despacio,
como un rayo de sol que se despeña.

Arde y arde porque tu voz me enseña
a vivir en un mundo que no sacio
y el placer de mi vida es el prefacio
de ese fuego que alumbra cuerpo y leña.

Esta carta de amor abre la puerta
donde ocultas los besos de esa luna
y el silencio se encuentra abandonado.

Quiero ver si tu amor se siente alerta
cuando acerque mis ojos a tu cuna
y presientas que siempre te he besado.



Quiero verte reír, soñar conmigo,
sobre el bello perfil de un mundo oscuro,
con los párpados llenos de oro puro
y ese beso de amor que yo bendigo.

Encontrar en tu voz valor, abrigo,
y en la luz, azahares junto al muro,
donde juntos los dos, mujer, te juro,
que a ese amor sólo Dios será testigo.

Prenderé tu silencio en cada aurora
para hallar en los labios mi pecado.
Callará tu candor cuando ese día

deje ver sobre el mar, a cada hora,
un espejo de sol, enamorado,
de ese todo, de ti, que mi alma ansía.



Una estela de celos me convierte
en un vuelo lejano, prisionero
como un velo de niebla, justiciero,
que se sienta en contacto con la muerte.

Sólo quiero tu amor, para tenerte
siempre dentro de mí, es lo que quiero,
un minuto de luz, como un lucero
y un resquicio de noche para verte.

Tal vez vistas tu cuerpo transparente
con el sayo dorado del recuerdo
y a través de la piel trasluzca el alma.

Sólo quiero saber lo que se siente.
Sólo quiero saber si gano o pierdo
para hallar, de tu amor, mi ansiada calma.



La mañana eres tú, como un latido
desprendido del mar, donde te espero
y me acerco hacia ti, como un guerrero,
que ha ganado un amor desconocido.

Sabes ya, corazón, que estoy herido,
pero sangra mi piel y no me atrevo
a bañar tu candor tan placentero
con el rojo de amor que haya vertido

Volveré siempre a verte. Tu misterio
fue besar esa luz que me encadena
sin dolor, sin morir, y no me importa.

Que llegar a sentir tu cautiverio
es atar mi pasión con tu cadena,
porque hallar el dolor me reconforta.




I Premio "Cartas de Amor", Ubrique - Febrero 2000












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