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ADORMECER
Si tuviera el viento en la mejilla,
el cielo estrellado adormecido,
de luces la tierra prometida,
y un mar tranquilo en el olvido.
Los días volando se desgranan,
dejando los atardeceres netos,
jugando las brisas se engalanan,
quizás perfumando los abetos.
Llevarán nostalgias los laureles,
y las vidas que siempre van soñando,
recordando nos llegaran volando,
las esquinas de patios y mímbreles,
con recuerdos de aromas y de encanto,
volverán los años sin sus hieles.
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