Página anterior. Volver Portada gral. Staff Números anteriores Índice total 2003 ¿Qué es Arena y Cal? Suscripción Enlaces
Sólo voy a hacer una breve referencia a la extraordinaria labor científica de Tofiño, por la que figura en el Panteón de Marinos Ilustres, ya que es sobradamente conocida y de ella tratan numerosos trabajos y obras referente a los prestigiosos hombres que sirvieron a la Marina. Tofiño fue miembro de las Reales Academias de la Historia, de las de Ciencias de Paris y de Lisboa, así como de varias Academias españolas. Su labor es tan extensa que se le puede considerar, con Jorge Juan y Antonio de Ulloa, uno de los primeros científicos de la Armada y el principal promotor de la Astronomía en España.

Esta extraordinaria tarea a la que dedicó toda su vida, hace que se olviden otras actividades de la cultura y del saber de Tofiño, que no son tan noticiosas. Suele ocurrir que cuando una persona destaca en una determinada actividad, se ignoren otras, si no tan importantes, no menos dignas de ser conocidas.

Nace Tofiño en Cádiz el 6 de septiembre de 1732. Dos días después es bautizado en la parroquia de Santa Cruz, entonces catedral. Se le impusieron los nombres de Vicente, Eugenio y Antonio. Era hijo de don Diego Tofiño San Miguel, natural de Villanueva de la Serena (Badajoz), alférez del Regimiento de Murcia, y de doña Juana Van der Valle Guzmán, que no obstante su apellido flamenco, era gaditana nacida en la popular plaza de Viudas. Fue padrino de la ceremonia su tío José Van der Valle. Don Diego, que antes de pertenecer al Regimiento de Murcia había militado en el de Portugal, se hallaba a la sazón de guarnición en Cádiz. Se da el caso curioso de que en unión de su hijo mayor Francisco Javier se incorporó en 1742 al Ejército de Italia, ambos con la graduación de segundos tenientes de las Guardias Españolas. El 15 de junio de 1746 las tropas de Carlos Manuel III de Saboya entraban en Plasencia en duro combate contra las franco españolas, obligando a estas a retirarse. En la acción muere el padre de Vicente. Sus huérfanos son confiados a la tutela de un hermano de don Diego, sacerdote de un pueblo extremeño, del que la familia era oriunda y al cuidado de una hermana de Vicente. Este, que contaba catorce años, estudia latín y griego de los que hace traducciones que satisfacen a su tío, pero también estudia otras disciplinas como filosofía y retórica, en las que no saca grandes provechos. Un día el tío comenta pesaroso con un viejo amigo que conocía bien a Vicente, sus cualidades de estudiante. Aquél le contesta «Creo que no le has sabido ahondar bien en su vocación. Su punto fuerte son las ciencias. Déjale la filosofía, dedícale a las matemáticas y a la física y verás el resultado, aunque no me creo un profeta». Y acertó como profeta aquel hombre, pues se dice que Vicente llegó a estudiar él solo, los quince libros de Euclides, en increíble alarde de facilidad para el estudio de las matemáticas.

No por esto fue Vicente el clásico «niño prodigio», distraído y ensoberbecida en su saber. Fue un niño corriente como los demás de su edad, con sus juegos y paseos por el puerto gaditano, que entonces tenía mucho movimiento comercial. Contemplaría sin duda con admiración la entrada y salida de barcos y sin darse cuenta, se iba puliendo lo que sería su vocación marinera.

Como recompensa a los servicios prestados por su padre, el Rey concede a Vicente, en 1747, plaza de cadete con dispensa de edad en el cuerpo de Guardias Españolas, al que había pertenecido don Diego. No le fue bien a Vicente en las Guardias Españolas, pues al ser un cuerpo de tropas de Casa Real le exigía alternar en un ambiente aristocrático con sacrificios económicos que no podía sostener con la brillantez necesaria, por lo que en 1750 pasa al Regimiento de Murcia, en el que asciende a subteniente en 1752 y a teniente dos años después.

Cuando a finales de 1754 era ayudante del regimiento solicitó el traslado al Regimiento de Soria. El tiempo que le queda libre lo aprovecha en ampliar sus conocimientos en especial en Física experimental, llegando a escribir un voluminoso cuaderno de observaciones, en concreto sobre la máquina neumática.

De Soria es destinado a Segovia donde se gana el trato y la amistad del conde de Mansilla, que le franquea su selecta y amplía biblioteca. El sacerdote, jurista y literato Francisco Isla de la Torre, vulgarmente conocida como el padre Isla, le distingue también con su confianza. 

De Segovia vuelve a Cádiz donde ya Tofiño por su saber había llamado la atención de científicos y hombres de letras, entre los que se halla Jorge Juan, que a la sazón regía la academia de Guardias Marinas y su Observatorio que le estaba anexo y que servía principalmente para prácticas de alumnos. Es también por estos años de mediados del XVIII, cuando empieza la actividad en los tres Departamentos Marítimos, siendo el de Cádiz el primero. Jorge Juan ofrece a Vicente en noviembre de 1755 la plaza de tercer maestro de matemáticas de la academia, conservando su grado y sueldo de teniente del Ejército.

En 28 de julio de 1757 queda incorporado definitivamente a la Armada como alférez de navío. Invitado por Jorge Juan, Tofiño se une a la tertulia que desde principios de 1755 se reúne los jueves en casa de su maestro, compuesta de personas doctas en todas las ramas del saber. La tertulia, que llegó a ser famosa en toda España, fue denominada Asamblea Amistosa Literaria.

En septiembre de 1767 asciende a teniente de fragata, empleo que sólo desempeñó tres meses. Sin embargo, en el de alférez de navío había permanecido diez años. Teniente de navío en diciembre de 1767, es nombrado segundo maestro de los guardiamarinas. El 6 de agosto de 1768, cuando aún no había cumplido treinta y seis años de edad, es designado director de la academia.

La sociedad gaditana de finales del XVIII desarrollaba una intensa vida cultural y académica en la que el ilustrado Tofiño no podía menos de participar.

El 9 de noviembre de 1768, en unión del capitán de fragata Juan Lombardón, interviene en un certamen literario de Rosario Cepeda, hija de un regidor perpetuo de la ciudad. A los doce años, Rosario reunía tertulias en su casa, en las que se trataban temas de elevada cultura, sorprendiendo al auditorio con su amplio saber. Dominaba las lenguas muertas, atendiendo cualquier conversación tanto en francés como en italiano, idiomas entonces muy usados, el primero como adalid del neoclasicismo y como vinculación de Cádiz con las repúblicas italianas el segundo.

En otro orden de actividades, el Ayuntamiento gaditano que conocía bien el pluralismo cultural de Tofiño, le encarga en 22 de junio de 1771 una detallada información sobre un proyecto de alcantarillado de la ciudad. En febrero de 1776, debido a sus méritos, se le conceden las divisas de capitán de navío y en agosto de ese año, al crearse las academias de guardiamarinas de Ferrol y Cartagena, es nombrado comandante de las tres compañías, con residencia en la de Cádiz.

En mayo de 1779 obtiene el empleo en efectividad. Por R.O. de 19 de octubre de 1789 cesa en la dirección de las academias. Con los guardiamarinas había permanecido treinta y dos años aunque no continuados, pues durante este tiempo había hecho muchas navegaciones colaborando con él antiguos discípulos como los gaditanos José Vargas Ponce y Julián Ortiz Canelas. En estas largas singladuras efectuaron detallados reconocimientos de los puertos y costas de España y Norte de África, realizando incansablemente sondeos y demarcaciones, formando el Atlas Marítimo Español, tarea que duró cinco años (1783-1788). Estos trabajos fueron fundamento y base de la cartografía española.

Durante sus años de magisterio se ocupó de las observaciones astronómicas, sin dejarlas después de trasladarse a la Isla el Observatorio. Las noches las dedicaba a las observaciones, regresando de madrugada a la academia. En ocasiones embarcaba durante las vacaciones de los alumnos, como cuando realizó un viaje a Italia en uno de los buques de la escuadra del Marqués de la Victoria, que en agosto de 1759 trajo a España a Carlos III.

Intervino Tofiño en varias acciones militares: bloqueo a Argel en 1773; bombardeo de Melilla en 1774; intento de bloqueo de las Islas Británicas en 1779. La acción más importante la realizó en el sitio de Gibraltar en 1782, como ayudante del duque de Crillón, quien conociendo su calidad de hidrógrafo, le ordena que sondeando y midiendo indique el lugar más idóneo para colocar las baterías flotantes contra las murallas de la plaza. Lo que cumple Vicente en un pequeño bote, soportando el fuego de las baterías enemigas. Fue ascendido a brigadier en noviembre de 1784.

En junio de 1788 contando cincuenta y seis años de edad, contrae matrimonio con la gaditana Gertrudis de la Mola Esteller, viuda de Tomás Ortiz Canelas, antiguo compañero en el profesorado de los guardia- marinas. En septiembre de 1789 es promovido a Jefe de Escuadra -actualmente Vicealmirante-, ascenso que es desconocido para muchos biógrafos, hasta el extremo de que Cádiz da el nombre de «Brigadier Tofiño» a una de sus calles.

Una de las últimas tareas de Tofiño, también poco conocida, la realiza a mediados de 1791 elaborando un proyecto para emplazamiento del Observatorio en la Isla de León. El Marqués de Ureña artífice de la población de San Carlos, presentó otro. Ambos fueron presentados al Rey, que los acogió favorablemente, pero se decidió por el del Marqués.

El polifacético Vicente Tofiño, militar, marino, científico, maestro y académico, falleció el 15 de enero de 1795 en la Isla de León, siendo inhumado en la parroquia castrense. Debido a las obras efectuadas en el templo en distintas épocas, se desconoce el lugar de emplazamiento de sus restos, por lo que en el panteón de Marinos Ilustres sólo figura una lápida dedicada a su memoria.

Dos buques hidrográficos de nuestra Armada llevaron el nombre de Tofiño. El primero fue construido en Ferrol por la Sociedad Española de Construcción Naval. Botado en 23 de agosto de 1933, fue entregado a la Marina el 16 de julio de 1934. Desplazaba 1.222 toneladas y estaba artillado con un cañón Vickers de 47 mm. y una ametralladora de 20. Contaba con 170 hombres de dotación. Fue dado de baja en diciembre de 1974.

El segundo Tofiño A. 32 fue construido en el Arsenal de la Carraca por la Empresa Nacional Bazán. Botado en 22 de diciembre de 1973, fue entregado a la Marina el 23 de abril de 1975. Desplazaba 1.090 toneladas estando artillado con dos ametralladoras Derliken de 20 mm. Cuenta con una dotación de 57 hombres.






 

volver  arriba

Pulse la tecla F11 para ver a pantalla completa

contador

BIOGRAFÍAS | CULTURALIA | CITAS CÉLEBRES | plumas selectas

sep