Página anterior. Volver Portada gral. Staff Números anteriores Índice total 2003 ¿Qué es Arena y Cal? Suscripción Enlaces
Antonio PadrósEl 24 de agosto de 1896, el segundo batallón del primer regimiento de Infantería de Marina se halla en Manila preparado para entrar en combate. Tras enfrentarse contra los insurrectos de las islas de Luzón y Mindanao, el primero de mayo de 1898 se cubre de gloria en las murallas de Cavite, sufriendo gran número de bajas ante el numeroso enemigo y, al día siguiente, ya ocupado el Arsenal por las tropas de desembarco del ejército norteamericano, sale para Peñaraque, distribuyéndose las compañías en las defensas exteriores de Manila y en las provincias de Cavite y Olongapó.

Una compañía de este batallón es enviada a Imus para su defensa. Frente a las débiles trincheras se halla una casa que, ocupada por la compañía, hubo de ser abandonada ante el incesante fuego enemigo, acogiéndose a la hospitalidad de unos frailes y quedando protegida por los muros del convento. 

La casa distaba unos treinta metros del adversario por lo que no convenía que cayese en su poder. Era el 30 de mayo y llevaban cuatro días de asedio; el teniente don Joaquín García Anillo decide suprimir aquel obstáculo, incendiándolo, pero, ¿cómo hacerlo con tan apretado cerco...? Y surge la solución en la persona del sargento primero Antonio Padrós, quien convence a su capitán don Miguel Castillo y al citado teniente de su plan. Ambos, conscientes de la gesta que va a realizar, le abrazan emocionados. 

Antonio Padrós 2Provisto Padrós de una caja de fósforos, varias fundas de paja para botellas y una lata de petróleo, salta el parapeto a pecho descubierto bajo una lluvia de balas y consigue prender fuego a la casa. Aislado de ella el tiempo suficiente para asegurar su total destrucción, regresa a su posición. Al saltar el parapeto, el enemigo arrecia sus disparos contra el valiente sargento que aún herido continuó en su puesto de combate.

Debido a la gran cantidad de bajas humanas y a la escasez de municiones la compañía hubo de rendirse. Padrós y sus compañeros fueron conducidos a Cavite y de allí a Bioscayán, donde, reconocido por los tagalos, fue sometido a vejaciones y crueles tormentos, enfermando y perdiendo la razón. Casi desnudo y famélico sería más tarde encontrado moribundo en una casa de Poambong.

La defensa de Imus por la compañía de Infantería de Marina que culminó con la intrépida acción de Padrós, sería calurosamente descrita y elogiada por la prensa universal. Se solicitó para este héroe la Cruz Laureada de San Fernando, pero, en 24 de junio de 1903, es denegada la concesión de dicha recompensa por no haber sido tramitada dentro del plazo de setenta y dos horas que marcaba el reglamento de la Orden.

La acción aunque similar a la de Eloy Gonzalo, héroe de Cascorro en Cuba, quedaría sin recompensa. Años después, sus compañeros le dedicaron un entrañable recuerdo rememorando la gloriosa gesta y tributándole un homenaje de admiración. 

Se sabe que Antonio Padrós Pagés era huérfano, oriundo de Selgua (Huesca), que llego a Ferrol y que ingresó en el Cuerpo, pasando después a la academia, siendo destinado a la compañía de Guardias de Arsenales. 

En Ferrol contrajo matrimonio, pero pronto enviudó y al poco tiempo pidió voluntario para Filipinas. 

Anteriormente el sargento del mismo Cuerpo, Juan Lyss Pensado había realizado otra destacada acción. El 27 de agosto de 1861 patrullaba con una falúa en servicio de vigilancia de la costa por el río Masiloc, cuando divisó tres embarcaciones malayas a las que obligó a varar en la isla de Sibagos, punta de Matanual. 

Viéndose derrotados los malayos encallan sus naves y, saltando a tierra, consiguen que un grupo cercano venga en su ayuda. Lyss los persigue, logrando además prender fuego al poblado, destruir las embarcaciones que encontró, recuperando varias útiles y algunos enseres e incluso se apoderó de un cañón.






 

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