Página anterior. Volver Portada gral. Staff Números anteriores Índice total 2003 ¿Qué es Arena y Cal? Suscripción Enlaces
Rocío escucha a Pedro que habla, secretamente, sobre sus temores a desenvolverse en determinadas circunstancias mundanas y le pide a ella que le ayude a superar su inhibición. La chica se siente conmovida, y hasta asustada, al observar que su amigo habla como si su problema fuera un caso patológico muy difícil de solventar y sabe que pide ayuda a la persona menos indicada, pues ella se considera un ejemplo de persona muy proclive a la introversión. No obstante, Rocío considera que al escucharle ya le presta el principal apoyo que pueda necesitar y considera que debe responderle quitándole importancia al asunto porque es un problema que a todos, alguna vez, nos oprime.

Empieza hablándole de la necesidad de controlar esos pensamientos tan nefastos que nos hacen vernos y sentirnos la víctima más irremediable de nuestro entorno. Le cuenta las veces que, en su interior, ha envidiado los éxitos que él conseguía en su vida laboral y afectiva, y le hace reconocer, tras nombrarle multitud de situaciones, que no siempre su vida ha ido tan mal, aunque tampoco tan bien como ella pretende. Rocío le hace ver que en determinados momentos nos ofuscamos y tenemos pensamientos irracionales; la verdad es que no vivimos nada que otros no hayan vivido antes, no somos tan únicos aunque nuestra situación sí lo sea. En ese instante, la joven se echa a reír porque se sorprende otra vez en el papel de psicóloga de la reunión, y no se ve con méritos para ello. Luego, reconoce que siempre sucede porque sus amigos dicen que es de las pocas personas que saben escuchar, hablar sobre lo que cree y no juzgar sobre su actuación.

Cuando llega el momento oportuno, tras una breve charla de tintes psicológicos, Rocío habla de su experiencia más personal y de su afición preferida, el viaje, para ella uno de los métodos más eficaces que ha encontrado para entrar en contacto con los demás. Ella ve el viajar como una posible solución para muchos problemas individuales y sociales que nos atenazan hoy en día. Pero no habla del viaje con la familia o con la pandilla de amigotes en el que todos sentimos el cobijo y la seguridad del grupo, habla del viaje en solitario, en el que eres el único medio de proporcionarte autoprotección y comunicación con el exterior. Debemos partir, eso sí, de nuestra intención de no marchar por el mundo como alma en pena por esos caminos de Dios, comiendo en self-service, o autoservicios, para evitar hablar hasta con el camarero. Desde un primer momento hemos de proponernos vencer nuestra represión y salir con el firme propósito de dejar una leve huella en los que te cruces por el camino, que también la dejarán en ti. Dicho en términos psicoanalíticos, hemos de vencer nuestro superyó y permitir a nuestro yo traspasar la línea hacia el ello.

Ahora Rocío se ríe de lo bien que le ha "quedao". Y la joven se centra más en su experiencia, porque ella opina que el viaje en solitario suministra la inestimable ayuda del anonimato, que te permite sentirte libre ante lo desconocido, y la necesidad de valerte por ti mismo en toda las aventuras que se te presenten. Aconseja a su amigo asistir a algunas actividades culturales de las que se celebran en poblaciones vecinas, y luego, escoger cualquier punto de nuestra maravillosa geografía.

¡A comerte el mundo, y que no te coman a ti!






 

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