Página anterior. Volver Portada gral. Staff Números anteriores Índice total 2003 ¿Qué es Arena y Cal? Suscripción Enlaces

En este mundo complejo y misterioso de nuestras penas hay personas de todos los matices y de todos los gustos, porque, sin duda, así lo ha querido el Creador para que nuestra convivencia no resulte monótona y desesperante. 

Si todos fuésemos iguales y todos pensásemos lo mismo..., ¡cuánto aburrimiento, amigos míos! Aunque parezca mentira, sería insufrible. Porque tienen que existir el bueno, el malo, el amable, el trabajador, el vago, el cuentista, el vividor, el sablista, el cascarrabias, el hombre atómico o modernista en grado sumo, el sinvergüenza... en fin, que cada uno los catalogue a su modo y manera. Todos, son necesarios, para que el mundo marche, y para que a su sombra o amparo puedan vivir los diversos oficios, profesiones y "triquiñuelas" en que está encuadrada la humana sociedad.

Voy a referirme hoy, concretamente, a un amigo que poseo en la antigua Real Isla de León (mejor dicho que poseemos mi buen amigo y compañero de fatigas don Evaristo y yo) y que no sé en qué grupo catalogar. Se dedica a los negocios en general. Es la amabilidad personificada, elegante, reverencioso, aire donjuanesco, estampa de tenor italiano, y, por extraña añadidura, un "rasca" imponente. Podemos decir que es el hombre de las buenas palabras y ofrecimientos generosos, pero que al fin todo se convierte en verborrea. 

¿Recuerdas, caro Evaristo, cuánto nos ha hecho meditar ese viraje en redondo del veleta de Doroteo de poco tiempo a esta parte? ¿Por qué los hombres cambian tan radicalmente de la noche a la mañana, al menos en este caso concreto? ¿Faldas, acaso, que influyeron de manera negativa en su forma de ser? ¿Es posible que esto ocurra en personas formadas y hasta bravuconas? ¡Evaristo, amigo, estoy en un mar de confusiones! Porque tú sabes que Doroteo, cuando le tratamos en esos viajes por Oriente y por Occidente de nuestros más entusiastas recuerdos, era un hombre sociable y sensato. Después no sabemos lo que pasó Lo cierto es que cuando le encontramos se deshace en amabilidad, nos ofrece obsequios que nunca llegan a nuestro poder y, a la postre, ante tanto desprendimiento teórico, tenemos que convidarlo con nuestros mermados recursos pecuniarios, pese a que siempre parece pretender eclipsamos con supuestas grandezas. 

Cierto, muy cierto, que a veces las buenas palabras pueden causar un efecto saludable; porque las mentiras piadosas son tan necesarias al espíritu como el aíre a los pulmones. Pero las de Doroteo de los demonios no tienen esta condición, como tú sabes: son simples y vulgares pasavolantes para salir del paso, en su vida dislocada de los negocios.





 

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