Página anterior. Volver Portada gral. Staff Números anteriores Índice total 2003 ¿Qué es Arena y Cal? Suscripción Enlaces
No debería sorprender ni escandalizar la carrera "política" de Arnold Schwarzenegger, que le otorgó la gobernación del Estado de California. Acaso ahora todo lo mediático es farándula y Hollywood ha logrado confundir en los adultos la línea que separa ficción con realidad, como antaño pretendía hacer con los niños.

Posiblemente para defender a unos asustados electores, nada mejor que un actor de carácter (?) que se lance, solo, a luchar por la justicia y salga victorioso oyendo batir las palmas de electores/espectadores. El mal, identificado como estereotipo, es fácil de ver y de vencer, posiblemente para eso vino el Terminator.

Quizás su cara adusta, mal carácter e hiperdesarrollada musculatura esconden al superhéroe preferido de algunos eternos Peterpanes que todo lo ven en blanco y negro, pues, paradójicamente, así lo intentan mostrar en las pantallas tecnicolor de cines y televisores. Todo se solucionaba con tarjeta de crédito, creían, y ahora parece que también con tarjeta electoral. Sale pues la figura de las pantallas, convertido en gobernador, para calmar las ansias de algunos residentes del país de las donnas, las hamburguesas y al parecer ahora, de las palomitas de maíz.

O tal vez sea un voto de opinión y con ello buscaban sacar al actor (?) por un tiempo de sus pantallas, intentando descansar de su torpe manera de arreglarlo todo con las balas. Jubilarlo para siempre de los medios y dar por terminada la serie de películas insulsas que muestran un estilo de vida americano ajeno a la realidad de los sueños que en verdad allí se siguen.

O a lo mejor, se trata de una forma elegante de reprocharle a sus gobernantes el estilo que les ha caracterizado, de quitarles el garrote. Una manera de decir basta a los excesos de sus guerras, transmitidas en muerto y en directo desde los lejanos escenarios, hasta los ya no tan confortables sillones de los que pagan sus impuestos.

Cualquiera sea la razón, el heredero dirigente debe tenerse de las riendas que cree dominar, pues el espíritu indómito americano ha dicho, no más, a los tontos que intentan montar sobre su lomo. El emperador debe cambiar de estilo, pues de continuar insistiendo con ese renglón de exportación, que son las guerras; preferirán entonces los votantes, mezclarlo con personajes sacados de la pantalla gigante, del Superbowl o de la NBA y decir al Caín de turno: "Hasta la vista, baby", con un voto de rechazo.





 

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