Manuel Arjonilla Terrero
Cádiz

 


TRES SONETOS PARA CANTAR A CÁDIZ



Te canto a ti, mi Cádiz marinero,
mi Cádiz tan del sur y ya tan viejo,
mi Cádiz blanco-azul, de vino añejo,
de pequeñez así como el estero.

Te canto a ti, que fuiste el primero
que tuvo en Occidente fiel reflejo,
que tomaste culturas y consejo
de tantos pueblos con viento aventurero.

Te pisaron los Tirios, los Fenicios,
cartagineses y también romanos,
y árabes y godos y cristianos.

Y en cada uno de tus frontispicios
se abrió de par en par una ventana
para buscar la tierra americana.

 

Para buscar la tierra americana
zarpó Colón del mar de tu bahía,
y se llevó con él la Andalucía
cargada de semilla gaditana.

Y fuiste tú, mi Cádiz soberana,
el emporio de un mundo que nacía, 
la realidad de aquella fantasía
en que creyó la reina castellana.

Y tu puerto fue así, fin y partida
de tantas y de tantas singladuras
ahítas de soñadas aventuras.

De pleno en pleno floreció tu vida
y, aunque senecta ya, eres consciente
de ser la más antigua de Occidente.

 

De ser la más antigua de Occidente
la Historia te proclama con orgullo;
sin una queja, sin ningún murmullo,
toda verdad cono la luz naciente.

Eres, Cádiz, mi vida, la creciente
del río cultural donde me instruyo,
mi corazón de mar que, como el tuyo,
está clavado aquí sobre el Poniente.

Por eso está mi canto entre tus vientos,
en tus torres de azúcar y tu ribera,
en tu sonrisa azul y marisquera.

Y me clavo en mi lengua tus acentos,
y soy un viento más en tu veleta
y un trozo -yodo y sal- de tu Caleta.