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Ante la Farola del "Monte Carmelo". - Haifa.
Excursión a Jerusalén, Belén, Nazaret y visita a los lugares santos (1)



La Farola del Monte Carmelo lanza sus reflejos a través de la onda desierta del Mediterráneo. Nuestro buque se mantiene ante ella, esperando la alborada del día 10 para hacer su aparición en el puerto de Haifa, lo que efectuamos a las diez de la mañana.

Haifa se extiende sobre un terreno escabroso y árido de la Palestina. Esta nación, sometida a Inglaterra en calidad de mandato, ocupa una extensión desde el Mediterráneo en el Oeste hasta el Transvaal en el Este, y desde Siria en el Norte hasta Egipto en el Sur. Jerusalén es su población principal, figurando otra menos importantes como Jafa, Acre, Nablus y Haifa, esta última donde hacemos escala.

Días antes de nuestra llegada, se hicieron a bordo los preparativos para efectuar una excursión a Jerusalén y visitar los lugares históricos, donde antaño se desarrollaron tantos y tan variados acontecimientos.

(Ver mapa esquemático de Jerusalén y los Lugares Sagrados)

Fue dividida la dotación en dos grupos para hacer la excursión y a las tres de la tarde del día 10 salimos del buque y en tres grandes y potentes autobuses emprendimos el viaje. Debo hacer constar, que la distancia que separa Haifa de la Capital de Palestina es de unos 200 kilómetros.

Jerusalen.Formando una alegre caravana marchamos camino de Jerusalén. A la media hora de viaje pasamos por Caifa. Lo que en este pueblo ofrece atractivo, es el "Monte Carmelo". Esta bella cadena de montañas se extiende de NO al SO en una longitud de veinticuatro kilómetros y una anchura que varía entre cinco y ocho kilómetros. Lo que especialmente dio celebridad inmortal a esta montaña, fue el haber morado en ella el Profeta Elías y los prodigios de que la hizo teatro.

A una velocidad de sesenta kilómetros vamos recorriendo los campos escabrosos de la Palestina. Estos, en algunos sitios son fértiles, pero la mayor parte son tan rocosos, que ni los animales pueden hacer pasto en ellos. Se ven llanuras inmensas, y al contemplarlas, soñaba que me encontraba en la hermosa Andalucía. ¡Triste ilusión!

El desencanto con la proximidad no tardó en exteriorizarse. Cuando me encontraba en este sueño ilusorio, oigo la voz de nuestro guía anunciándonos que nos encontramos ante el "Monte Tabor". Esta montaña gigante, sube de un golpe a una elevación de 602 metros con relación a un valle adyacente, a 562 sobre el nivel del Mediterráneo y a 77, por encima del Lago de Tiberiades. En el citado Monte tuvo lugar la transfiguración de Cristo.

A las cinco de la tarde, después de llevar dos horas de continuo recorrido, quedamos parados por iniciativa de nuestro guía. A algunos pasos del camino, hacia el N., vése un cerro cubierto de ruinas; en él se halla el Pozo de Jacob. Este pozo se ha hecho célebre de un modo particular, a causa de que en él se detuvo Jesucristo para sostener coloquio con la Samaritana de Sichar y para evangelizar a los samaritanos. A este suceso se debe, el que se le llame comúnmente "Pozo de la Samaritana". 

Jerusalen. Vista aérea.Entramos en su interior. En el patio tiene una campana que por su apariencia es de tiempos remotos; varios frailes se adelantan a saludarnos y se muestran alegres con nuestra llegada. El pozo está recubierto de una bóveda cuadrada de cinco metros de lado y dos metros de alto y, muy estrecho en el brocal, se ensancha luego y viene a adquirir un diámetro de dos metros y medio, aproximadamente. La parte superior está formada por piedras dispuestas regularmente entre sí, y la inferior, abierta en el seno de una roca calcárea. Su profundidad es de unos veinticinco metros, pero no se sabe cual será la altura que ocupan los escombros acumulados en el fondo. Un fraile de largas barbas sacó agua de su interior con una garrucha y nos invitó a que bebiésemos. Como cosa extraordinaria así lo hicimos y a fe que estaba excelente. Rendidos como estábamos del largo viaje, bebimos ávidos del líquido que se nos brindaba, cuya frescura y ambiente nos invadió el cuerpo y el alma de una mística dulcedumbre.

A corta distancia del Pozo de la Samaritana se encuentra el Sepulcro de José. El monumento que le protege, ha sido restaurado en 1868. El sepulcro es tenido en gran veneración por judíos, samaritanos, cristianos y musulmanes.

Nuevamente nos ponemos en marcha y a las seis de la tarde pasamos por el pueblo de Elvire. Este, si bien es de poca importancia, tiene también su antecedente histórico, porque en él fue donde se perdió el Niño Jesús, el que, después de tres días de infructuosa búsqueda, apareció en el Templo discutiendo con los sabios Doctores sobre el Dogma.

Jerusalen. Vista panorámica.El viaje se hace pesadísimo; los coches con el trepidar de sus motores asustan frecuentemente a algunos rebaños de ovejas que pastan tranquilamente por las cercanías del camino; a lo lejos, se divisan las luces de Jerusalén. Llegamos a las cinco de la tarde y rápidamente nos dirigimos al Hotel Nova, propiedad de los Padres Franciscanos. Después de comer y dar un corto paseo nocturno por los barrios de la ciudad, nos fuimos a descansar.

A la mañana siguiente, día 11, cuando más tranquilos estábamos entregados en brazos de Morfeo, fuimos despertados inopinadamente por un fuerte ruido que hacía temblar las débiles puertas de las habitaciones. El causante de este "atropello" era un Padre Franciscano que, con una voz semejante a un lamento, nos invitaba a levantarnos. Desayunamos y una vez organizadas las visitas y divididos en diversos grupos, acompañados por frailes españoles salimos a la calle.

Jerusalén es una ciudad antiquísima; las calles estrechas y las mortecinas luces de los quinqués de petróleo para el alumbrado de noche, forman una triste armonía. En su interior se hablan varios idiomas y el ambiente que se observa es de una pobreza extremada.

Jerusalen.Visitamos el barrio musulmán y en él se ven espectáculos graciosos. La gente viste de variadas formas: unos con faldas y gorros árabes, otros de hebreos; las mujeres, en su mayoría, van con la cara tapada; los hombres, sentados en las aceras en actitud meditativa, fuman de una manera extraordinaria:, tienen ante sí como una especie de candelero, denominado narguilé, con un depósito de agua en el fondo; en la parte superior está el depósito del tabaco y luego, una goma como de un metro de larga o aún más, se la llevan a la boca. Una vez el tabaco encendido, aspiran por ella con fuerza y el humo, al llegar al agua, se filtra y con todos estos detalles el tabaco se purifica, cumpliendo de esa forma como verdaderos creyentes, uno de los interesantes y atrayentes versículos del Corán. Todo es completamente gracioso, interesante y atrayente en esta ciudad, donde se conserva a fondo la antigua tradición; puede decirse, que cada piedra habla, o por lo menos son mudos testigos de tan sensacionales acontecimientos; si se llegase a modernizar no tendría mérito alguno y perdería todo el tipismo secular que la rodea.

Con nuestro guía al frente -un padre catalán muy amigo de charlar de la política, de mediana estatura y con una espesa barba blanca que caracterizaba más su persona de hombre alegre y divertido- entramos en la Capilla donde se encuentra el sepulcro de Santiago. En el medio de una alta muralla se abre el vestíbulo; llégase a él por un paso practicado al sur, al mismo tiempo que por el norte, existe una escalera que conduce a la terraza. Según la tradición, el Apóstol Santiago vino a ocultarse a este sepulcro después de la crucifixión de Jesús.

Seguidamente nos dirigimos al Templo de la dormición de la Virgen, construido por Guillermo II, y la Cúpula del Espíritu Santo sobre los Apóstoles. En el interior del Templo se encuentra la tumba de David. Para pasar a visitarla nos hicieron descalzarnos.

A poco de Jerusalén, nos fue mostrado el pueblo de Sibé sus cercanías, el árbol donde según la tradición se ahorcó Judas. Este árbol no es el auténtico, según manifestaciones, pero sin embargo, nació en el mismo sitio que el primitivo.

En el Valle de Josefat está el sepulcro del Rey Absalón, que también visitamos. Absalón -según la historia- fue el hijo tercero de David, que, después de rebelarse contra su padre, asesinó a su hermano mayor Amnón. Huyendo de sus enemigos por el bosque de Efraín, enredósele en un árbol su larga cabellera, que le retuvo sujeto hasta la llegada de Joab, general de David, que le dio muerte. El citado sepulcro consiste en un monolito cúbico de seis metros laterales completamente aislado de la roca en que fue tallado. La parte superior está construida por gruesas piedra. El edificio tiene unos 16 metros de alto. Cuenta la tradición, que los judíos siempre que pasan ante él, arrojan piedras contra esta tumba que llaman maldita, porque les hace revivir en su memoria, el recuerdo de la desobediencia de Absalón.

Entramos en el Palacio de Caifás donde estuvo preso Jesús y en él nos fue mostrado el lugar donde cantó el gallo, cuando le negó tres veces San Pedro.

Jerusalen.A las 11 fuimos al "Muro de las Lamentaciones" de los Judíos. Al contemplar el espectáculo de tan extraordinario interés y exotismo, nuestra hilaridad quería exteriorizarse; pero nuestro tacto y don de gentes adquirido, nos hizo contenemos. Gente con la indumentaria más rara que imaginarse puede, estaba gimiendo, llorando y cantando con movimientos tristes y convulsivos ante el muro del Templo de Salomón, propiedad de los árabes. En él se reúnen los judíos para orar y lamentarse a Dios pidiéndole que venga el Mesías, esperado con tanto afán por ellos.

El Templo de Salomón, que en la actualidad pertenece a los árabes, primeramente fue de los judíos, el cual les fue arrebatado. Por eso lloran ante su muro que es el único rincón que les queda; besan sus frías piedras y las bañan con lágrimas, mientras resuena, interrumpida por los sollozos, esta dolorosa letanía:

Por causa del Palacio devastado,
nosotros nos sentamos aquí solitarios y lloramos.
Por causa del Templo destruido.
Por causa de los muros azorados.
Por causa de nuestra majestad ya pasada, etc.

Jerusalen. Muro de las LamentacionesCuando más gente se advierte en el "Muro", es en la tarde de todos los viernes; día señalado para sus rezos y lamentaciones.

Nos dirigimos al Santo Sepulcro que se encuentra en el centro de la Basílica de su nombre. Este edificio construido por los griegos, es de forma rectangular; mide unos ocho metros de largo por cinco de ancho y otro tanto de alto. La cámara fúnebre, es un pequeño local que mide unos dos metros de largo por uno y medio de alto y apenas caben en su interior cuatro personas.

Llegamos a la casa de Pilatos. En esta casa tenía su tribunal y en él sometía a Jesucristo al inicuo y arbitrario interrogatorio. Luego de traspasar los umbrales de la casa, nos introducimos en un patio provisto de un pequeño pilón con surtidor. Una vez en este sitio, descubren los ojos como enclavada en las construcciones de arriba, la Capilla de la Coronación de Espinas. Forma esta tal, un rectángulo de seis metros de ancho por ocho de largo, al que se sobrepone un tambor octogonal que sirve de base a una cúpula.

La Calle de la Amargura -o vía dolorosa- empieza en el arco "Ecce Homo" que se halla junto a la casa de Pilatos y termina en el Valle del Wad. La recorrimos en toda su extensión y el padre nos mostraba con extremada amabilidad y profusión de detalles, el sitio donde se encuentran las estaciones y en las que Jesucristo cayó con la Cruz. Nos mostró muy especialmente la VI, donde la Verónica enjugó el rostro de Jesús. Esta estación, inspira verdaderamente un sentimiento de vivo reconocimiento hacia la mujer piadosa que, viendo pasar por delante de su casa al Nazareno, valerosamente abrióse paso entre la multitud hostil y amenazadora y con las tocas de su cabeza enjugó el rostro de Jesús, del que caía sudor y sangre. Momentos antes de la llegada a esta Estación, nos fue mostrado el lugar donde el gran Simón Cirineo, ayudó al Divino Maestro a llevar la Cruz.

Son las doce del día y, cansados de tanto andar, nos retiramos al Hotel y abstraídos en profundas meditaciones por las visitas que acabábamos de realizar, comentamos nuestras impresiones y dimos alimento y reposo al cuerpo que bien lo necesitaba.

(Continúa en el próximo número)




 

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