Página anterior. Volver Portada gral. Staff Números anteriores Índice total 2004 ¿Qué es Arena y Cal? Suscripción Enlaces
Los periódicos de mi país siempre han servido para informar lo que "necesitamos" nos informen, para abanicar egos, para intentar vendernos productos y servicios que de otra forma no precisaríamos, para leer los intentos de adivinación en meteorología, economía y horóscopo, para limpiar los vidrios y para madurar aguacates. Han servido también para notificar sucesos, generar opiniones y formar conceptos. En algunos casos, lo sé de buena fuente, para ser leídos o usados en labores escatológicas. 

Lo que nunca me habría imaginado es el uso que ahora le están dando en la capital de mi atribulada Colombia. En Bogotá, una madre ha confesado ante los medios de comunicación que, para alimentar a sus cuatro hijos, ha debido ofrecerles papel periódico con aguapanela. He visto comer vidrios a un saltimbanqui que vive de hacer espectáculos en vía pública, y me había preguntado los problemas gastronómicos que esto generaba; pero es que comer periódico para calmar el hambre se sale de toda imaginación. Qué trago tan amargo, ni el dulce sabor de la panela encubrirá las ácidas noticias del diario sobrevivir en estas tierras. 

Cuántas enfermedades podría contagiar esta simple comida: tragar titulares de prensa que anuncian nuevas masacres, iguales dolores, más desempleo, incremento en la inseguridad, nuevos impuestos para los empleados, nuevos privilegios tributarios para unos pocos, que subió el precio de la canasta familiar, que bajó el dólar, que guerra en Asia, que hambre en África, que inestabilidad en América, que desigualdad en Europa, que diferencias en Oceanía.

Una indigestión provocada por alimentarse de prensa amarilla, que terminará por enfermar a los desnutridos que intentaron calmar sus ansias, por envenenar sus entrañas con noticias de esta locura que llaman mundo. O quizás, albergo la esperanza, absorberlas a través de los intestinos sea más sencillo que a través de las neuronas y terminen por acostumbrarse. A fuerza de repetición de tan impropio menú, tal vez llegará el día en que la rutina los deje ver sin recelo la miseria del ser humano y les permita masticar dicha estupidez hasta desechar su bagazo.






 

volver  arriba

Pulse la tecla F11 para ver a pantalla completa

contador

BIOGRAFÍAS | CULTURALIA | CITAS CÉLEBRES | plumas selectas

sep