Página anterior. Volver Portada gral. Staff Números anteriores Índice total 2004 ¿Qué es Arena y Cal? Suscripción Enlaces
Los dioses se aburren. La inmortalidad los mata. Tienen por delante todo el tiempo del mundo. Y no saben qué hacer con él. Los dioses son lúdicos. Nosotros, los mortales, hacemos el gasto, estamos librados a su juego como piezas de un tablero de ajedrez. Los dioses son crueles. Los entretiene el sufrimiento ajeno y lo provocan. ¡Ay del vencido! ¡Ay del burlado! 

Apuesto a que entre los hombres nadie es feliz, desafía un dios. Te equivocas, recoge el guante otro dios, conozco quien lo es completamente, míralo, Virgilio, va por la calle silbando despreocupado en sus jóvenes años. Haré de él el ser más infeliz de la Tierra, te apuesto. No lo lograrás. Ahora veremos.

Y el dios retador en su primera jugada convoca a dos muchachos más para componer el clásico triángulo con Virgilio. Éste se enamora perdidamente de Muchacho 1, quien le corresponde, sin prestar ambos atención a Muchacho 2, quien a su vez se enamora perdidamente de Virgilio y mata a Muchacho 1 para ocupar su lugar.

En este punto, los dioses comienzan a interesarse en la partida. En la próxima jugada, el dios hace que Virgilio se entere de quien es el autor del crimen, y jura vengarse. Pero nadie sabe dónde se ha escondido Muchacho 2, se lo ha tragado la tierra. La explicación se encuentra en una nueva jugada del dios, quien da a Muchacho 2 las apariencias y los atributos de mujer, en la persona de la bellísima Alejandra.

En medio de su dolor, Virgilio, fatigado de la búsqueda inútil, tropieza con Alejandra y de ella recibe el consuelo. Muy confundido, hubo de reconocer que sentía este nuevo amor como algo extraño, no experimentado antes. Alejandra queda halagada. Pero la felicidad dura poco. El dios hace otra jugada y ella enferma de fiebres. Próxima a morir, Alejandra llama a su amante y le confiesa que ella es en realidad Muchacho 2. Así, siendo hombre y a la vez mujer, pudo ofrecer la plenitud del amor. Virgilio se queda de una pieza. A quien más ha amado ha sido a quien más odiaba y tenía jurado matar en venganza...

Muchacho 2 muere mientras el horror se apodera de Virgilio. Claro, más sufre la pérdida del amor que la inutilidad de su odio. ¡Oh, dioses, clama, era el más feliz sobre la faz de la Tierra, hoy soy el más desgraciado! Los dioses lo escuchan, están muy contentos de haber superado el spleen por un buen rato. Y los mueve la buena voluntad hacia Virgilio. ¿Qué quieres? le preguntan. Quiero recobrar lo perdido. Imposible regresarte al virgen emocional y sexual que despreocupado caminaba silbando por la calle. Ni Cronos lo podría. ¡Ay del vencido! ¡Ay del burlado! Quiero al menos un alivio para mi pena. Lo tendrás. El dios hace la jugada final sobre el tablero, jaque mate. Virgilio muere.





 

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