Página anterior. Volver Portada gral. Staff Números anteriores Índice total 2004 ¿Qué es Arena y Cal? Suscripción Enlaces
Cuando pretendo contestar a ésta pregunta, al pronto, me quedo en blanco. Luego, sin mucho esfuerzo, busco en mi memoria y hallo un suceso que me hirió, que me aportó una cierta infelicidad, mucha rabia y gran dolor a mi familia. Rebobino y, ahora sí, con mucho esfuerzo, revivo las circunstancias que confluyeron para que aquél hecho sucediera. No encuentro justificación en la manera de actuar de mis ofensores. No hubo una lógica posible, ni existió un motivo, o una necesidad para la ofensa.

Así las cosas, ¿Cómo puedo perdonar algo que no es posible justificar?

Examino las actitudes del presente y les veo, a mis ofensores, llenos de odio ante mi indiferencia. Quizá ni aspiren al perdón.

Estoy seguro de que el ofensor, en la mayoría de los casos, interpreta el papel del ofendido, y lo hace con la más absoluta profesionalidad, como el mejor de los actores, hasta el punto de creer en una historia que él se cuenta. ¿Cómo, entonces, puede perdonarse y ofrecerse la otra mejilla?

Shakespeare, en su obra Timon of Athens, dejo escrito que "nada envalentona tanto al pecado como la indulgencia". Ha de ser cierto. El perdón lleva a la relajación y, en las peores personas, a la indignación: "Y, éste imbécil, ¿pretende perdonarme, con lo que me ha hecho?". Entonces, la relación se complica más y el ofensor se envalentona al creer y predicar que se le dio la razón.

Y si de poner la otra mejilla hablamos, pienso que aquél al que se le ofrece, debería percatarse en seguida de su atropello y retener la mano para no infligir la segunda bofetada pero, claro, eso en el caso de que el ofensor pueda, por un instante, ser persona cabal, de otra forma, asestará el segundo guantazo y el tercero y el cuarto, si tiene tiempo para ello.

Si mi ofensor, mis ofensores en éste relato, son obstinados, si la ofensa no tuvo justificación, y eso la convierte en malévola, por intencionada, si, además, no ansían mi perdón y son ellos quienes se sienten ofendidos por mi actitud en una historia inventada que a todos cuentan, ¿Por qué debo perdonar?

Pues eso, que lo sepan de una vez por todas, no perdono sus maldades.



 

volver  arriba

Pulse la tecla F11 para ver a pantalla completa

contador

BIOGRAFÍAS | CULTURALIA | CITAS CÉLEBRES | plumas selectas

sep