Volver

Enviar la página
a un amigo

 

 

 Manuel Arjonilla Terrero
Cádiz

 


     -DE LA VIDA MISMA-

TRÍPTICO DEL AMOR INCIPIENTE




I
Cuando aún confesaba mis pecados
y mi niñez jugaba con las olas, 
yo descubrí tu cuerpo de amapolas 
entre sueños de amor atormentados.

Yo recorrí la piel de tus costados 
en mis noches de insomnio; tan a solas, 
que mi miedo se hundía en tus caracolas 
huyendo de fantasmas trasnochados.

Yo conocí tu amor -fuego escondido-
y fuiste la pasión, el frágil nido, 
para mi cuerpo púber, amor de luna...

Aprendí tantas cosas que la vida,
-aunque nadie siquiera se lo pida-
me las recuerda todas, una a una.



II
Tu fuiste, para mí la asignatura
que hizo de mi niñez todo un muchacho,
que despertó mi condición de macho
y fijó mi placer en tu hermosura.

De tu agreste y vital arquitectura 
yo te viví tu vida, cacho a cacho, 
y me bebí tu amor, como el borracho 
que se embriaga, apura que te apura.

En cada hora de tu madrugada 
fui tu noche, tu estrella, tu lucero, 
la cóncava ternura de tu almohada.


Y en cada despertar, en cada aurora, 
el aire, Amor, el aire mañanero 
que te abraza, te quiere y te enamora.

 

III
Siempre viví contigo, de tu mano, 
que era estar junto a ti, estar contigo 
siendo amante a la par que siendo amigo 
en mi pequeña condición de humano.

Ahora me dices que mi amor fue vano 
y sobre mí descargas tu castigo... 
Mira en la era como ama el trigo 
el beso de la trilla a cada grano.

Si te he fallado, amor, no me abandones. 
No me dejes perdido, a mi albedrío, 
que no quiero buscar más corazones...

Quiero tu amor, Amor, porque es el mío; 
porque rompimos moldes de ilusiones 
y al mar llegamos por el mismo río.






 

Dep- Legal: CA - 731-95
ISSN 1135 - 7541

  Página anterior.    Volver 

*  Webs optimizadas para I.E. 800x600 y 1024x768  *

  ENLACES