Página anterior. Volver Portada gral. Staff Números anteriores Índice total 2005 ¿Qué es Arena y Cal? Suscripción Enlaces


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Voy a escribir una canción herrumbrosa y triste
como todas las que se han escrito.
No escribiré sobre el reloj de sal
(ay de las tintas inflamadas de ternura)
ni sobre el piano.
Seremos tú y yo 
y la lluvia seca de Chopin 
mojando esta estirpe de soñadores 
y otros espantos que ha borrado tu madre con la escoba.
Tendremos que cambiar, 
sobrevivientes ígneos del mar que tanto lleva.
(El óxido es amigo del sonido.)
Aún así, 
el salitre de mi llama, 
la declaración desnuda de parques,
y Chopin, 
serían poco para estas paredes mustias.

Mi madre usaba un plato de dulces para las cenizas del tabaco,
hoy mi gata lame las estrellas 
y hay ratones en ese redondel gris.
Si pusieras el oído tras el borde de las viejas cosas,
si metieras en tus sueños lo que fue 
y no sólo estas ganas tremendas de meterme entre tu pubis.

Yo, 
soberano de la pobreza,
yo, que busco ser caballo y espada.
Ah, si pudiera perfumar tu ignorancia con mi sombra.



ser pájaro y bronce no supieron…
Alfonsina Storni

 

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No supiste ser pájaro,
aún así intentaste atrapar la nada y anidar.
Nunca sabremos la verdad absoluta, 
como nunca supimos
dibujar la impaciencia o la libertad.
Correrán los pantanos a sus cauces,
y un suspiro negro tornará algo lánguida tu mirada.

El andar y andar sin el camino,
sacrificio dantesco y excitante.
Tuviste siempre la paciencia de lo agnóstico,
de lo que es seno y costilla.

Ni plumas ni pico,
sólo este sabor
a amargo bronce 
entre los párpados.

Regreso a mi celda:
en ella cabe el mundo.
He encontrado al sacerdote dormido en la capilla,
es hora de escupir, en silencio, las palabras.



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Cuando se reza frente a la Virgen,
azul y ociosa, madre de polillas y azares,
se pueden escuchar cigarrillas inquietas, nubladas.
Transforma la Virgen los panes en cosas menores que un pez.

Mi madre me prohíbe el vino.
Teme a esos espasmos que en las noches suelen quebrar las flores de 
su altar.
Madre no sabe que mi andar se pierde entre vitrales exiguos
y malanguetas oxidadas que se retuercen en las ventanas.
Madre cierra los postigos y espanta las caricias que Jehová 
me tiene reservadas.
Compra muchos lápices y el grafito se gasta en vanidades.
La Virgen no envejece.
Una brocha celeste la empaña todos los mediodía de Octubre
hasta que se nos vuelve pétrea,
poca cosa,
como esas ancianas que en los circos venden ciruelas.

Tengo las piernas rotas de espanto.
Cuando le rece a la Virgen el credo absurdo de mis excesos,
no sabré que rodilla poner en tierra.


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La mano real,
Esa que amansa, odia, funde.
No más ser arcilla.
No más este callar dómito que es la isla.
Estampé tu sello en mi frente,
y me acosan las mareas.
Tengo fiebre de corsarios, 
sed espantosa de un ánfora cuajada de arabescos, conchas.
La selva espesa, verde.
Anacondas hacen nido en mi vientre.
Allá lejos hace sol.
La mano.

Cinco garfios pétreos que me centran.
Que me quiten el reloj de la frente,
No más incienso, ni qué decires.


La lectura de la mano es correr por tableros 
desangrados donde idiotas piden pan.
 

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Calle de las Ánimas

Ahora viene la parte en que me desnudo entre el óxido
y los tiovivos.
Las manchas de luz quedan atrapadas
entre las muescas histéricas de una tuerca.
Rodar, girar, danzar…
Mi parque de diversiones no tiene globos.
Carece de algún que otro pederasta.

...El viento que columpia la madera es mi madre meciendo su abanico…
Todo para un tiovivo inmenso que gire tiernamente como un trompo.



Ilustraciones:
Ray Respall Rojas
Cuba 
17 años


Textos:
Yordán Rey
Yordán Rey
Datos del autor: Yordán Rey Oliva, Ciudad de La Habana, 11 de Agosto de 1982. Es graduado del quinto curso del Centro de Formación Literaria “Onelio Jorge Cardoso”. Fue miembro de los talleres literarios de creación Salvador Redonet y Carlos Montenegro. Actualmente trabaja como Periodista y Editor Web en www.cubaliteraria.com 





 

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