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Se multiplican los vínculos de parentesco de España con el resto del mundo; las familias españolas adoptaron el año anterior a 5.541 niños y niñas extranjeros, dice un informe divulgado por la secretaria de Estado de Servicios Sociales de España, Amparo Valcárcel.

Y se afianza, aún más, la cercanía familiar entre colombianos y españoles. Según las cifras estadísticas publicadas por el Ministerio, desde 1997 Colombia ha dado en adopción a España 2.549 niños y niñas, cuatro veces más niños que Perú con 670, y México con 565, sus inmediatos predecesores en la entrega de niños para adopción. Cabe aquí, en toda su extensión, la frase hecha que se repite por toda Latinoamérica llamando a España la madre patria.

Se han presentado un total de 24.042 solicitudes de adopciones, con un crecimiento anual de seiscientas desde 1997, cuando se presentaron 924. El año anterior (2004) se presentaron 5.541 adopciones que evidencian la alta valoración de la institución familiar en el país Ibérico; los niveles de bienestar y riqueza de los núcleos familiares, la solidaridad y el elevado grado de información de las personas sobre la existencia de esta opción.

Pero, mientras esto muestra un alto nivel cultural y una excelente calidad de vida en un lado del atlántico, en el otro, lastimosamente, tiene que ver directamente con la tasa de abandonos, la de huérfanos víctimas de la violencia y la de embarazos en adolescentes que se presentan en los países que dan sus niños en adopción. En Colombia, los niños son las principales víctimas de la violencia y de las crisis social, política y económica del país. Lo dice el hecho de que uno de cada cinco niños entre los 5 y los 17 años trabaja o busca un empleo en el país (2,22 millones trabajan y cerca de 243 mil más buscan un empleo) según cifras del Programa Internacional para la Erradicación del Trabajo Infantil de la Unicef.

Para trabajar es necesario dejar a un lado los estudios, los juguetes y la niñez misma; y a cambio de su esfuerzo los chiquillos reciben una cuarta parte del salario mínimo legal mensual, un poco menos de un euro al día. Situación que es aún más grave si se tiene en cuenta que cerca del 50 por ciento de los niños y niñas trabajadoras no tiene siquiera remuneración monetaria.

Mientras permanezca el fenómeno de la alta concentración de riqueza y la propagación de la pobreza en Colombia, no se podrá superar la crisis social por la que atravesamos, y para que dejen de trabajar los dos millones y medio de niños que lo hacen, habrá que modificar un poco la "modesta proposición" que alguna vez hiciera el escritor irlandés Jonathan Swif y fantasear con una adopción masiva de niños colombianos por los habitantes de países europeos.  







 

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