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¿Qué te ha parecido el "debate"?

Ha sido la pregunta más formulada en los últimos días y, al responderla, casi todos se atreven a emitir un juicio, una opinión y una previsión. Las conjeturas han estado en boca de todos, cualificados o no para ello.

Yo me quedaba pensando, porque es a lo que el anual "Debate del estado de la Nación" me ha llevado, y en mis representaciones mentales de lo visto, han ido desfilando personajes y asuntos, posturas y composturas, tesis y conclusiones, y, para redondearlo todo, amenazas seguidas de manos tendidas.

Olvidando, o citando de pasada, el estado de la enseñanza, la sequía sin trasvases, el imparable aumento del precio de las cosas, la convivencia entre las iglesias con templos y mezquitas en nuestros barrios, la dimensión y coste de la vivienda, como decía, olvidando estos y otros asuntos de verdadera importancia para los que andamos las calles, se han dedicado, nuestros representantes, a otra cosa.

Y no digo que haya sido bueno o malo un debate monotemático, no, no digo eso, lo tratado era, también, de vital importancia, pero la escenificación me pareció en exceso encorsetada.

Dejo de lado a unos que, a pecho descubierto y con total descaro, mantiene su paso a piñón fijo, sin la virtud del disimulo, y se cobran, un día tras otro, los peajes de su pulgar alzado en signo de complicidad y asentimiento. Me centro en aquellos que pudiéramos llamar los protagonistas, para afirmar que fue un gran debate, parlamentariamente hablando.

El uno se aferraba a sus altísimas metas, son lo sublime de un programa, mientras el otro denunciaba las aberraciones de una gestión. El tono, magnífico, ¿Qué es eso de pedir la retirada de una frase? Lo dicho, dicho está y allá el mentor con sus responsabilidades, del mismo modo que allá el gestor con las consecuencias de su gestión. Pero, ¿que sucede en el fondo de las cosas? ¿Qué sucederá en el futuro? Eso sí me preocupa.

Por la noche, tras el debate, me acosté algo inquieto, preocupado y, apretando el culillo, en un involuntario gesto de autodefensa, me dormí.



 



 

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