Página anterior. Volver Portada gral. Staff Números anteriores Índice total 2005 ¿Qué es Arena y Cal? Suscripción Enlaces
Nació en la isla de Samos, actual Grecia, en el año 572 a. C. y su curriculum se resume si decimos que fue filósofo y matemático, aunque, leída su biografía, vemos que se le atribuyen otras cualidades y actividades que, ahora, no hacen al caso.

El pitagorismo fue un estilo de vida inspirado en un ideal ascético y basado en la comunidad de bienes, cuyo principal objetivo era la purificación ritual (catarsis) de sus miembros, a través del cultivo de un saber en el que la música y las matemáticas desempeñaban un papel importante.

Se atribuye a Pitágoras haber transformado las matemáticas en una enseñanza liberal mediante la formulación abstracta de sus resultados, con independencia del contexto material en que ya eran conocidos algunos de ellos; éste es, en especial, el caso del famoso teorema que lleva su nombre y que establece la relación entre los lados de un triángulo ¿recuerdan? Sumando catetos que, previamente han sido multiplicados por si mismos, se obtienen los cuadrados de las hipotenusas.
Pero hoy, sumando catetos, multiplicados o no entre sí, ya no se obtienen cuadrados de hipotenusas, sino más catetos, muchos catetos, infinidad de catetos, y tantos catetos obtenemos que ellos, si les dejamos al albur de sus propias decisiones, desbaratan en un plis plas, la más digna y efectiva base de las matemáticas: la suma.

Sí, señores, Pitágoras padece retortijones, no de risa, que son de dolor, de pasmo y de incredulidad. Padece retortijones al contemplar como se le desbarata la suma, esencia de sus teorías.

El encomiable esfuerzo que para elevar a la generalidad un teorema matemático a partir de su cumplimiento en casos particulares tuvo que realizar, queda, a la vista de sus descendientes (nosotros) como una soberana pérdida de tiempo.

Hoy se ha enterado, el pobre Pitágoras, como todos nosotros, que TRES MIL es igual a DOCENA Y MEDIA. Más retortijones.

Dieciocho son los años disfrutados (observen que digo disfrutados dadas las condiciones de vida y las prebendas de que gozan algunos hijos de puta) en la cárcel por un asesino sinvergüenza y al que, en mi indignación, apenas le reconozco derechos mínimos, condenado a tres mil años de reclusión.

Y si Pitágoras padece de retortijones por el atentado que a las matemáticas supone el cálculo ya expresado (tres mil igual a dieciocho), imaginen como ha de padecer esa España, aún decente, que fue salpicada, la mayoría indirectamente, por la sangre de las victimas de semejante mal nacido pronto en libertad.

¿Hay que hablar de la manifestación del día 4 de junio en contra del pacto ETA-Estado? Sinceramente, No. Todo se sobreentiende.



 



 

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