Página anterior. Volver Portada gral. Staff Números anteriores Índice total 2005 ¿Qué es Arena y Cal? Suscripción Enlaces
No se duerme
este océano de maremotos
al borde del espanto.

Las gacelas recorren de noche los calvarios de la huida con sus harapos a cuestas y miel quemada entre los ojos.

Han venido los dragones de la guerra impuesta a recoger los sexos de los niños para el combate.

Azufre negro para los fusiles que comercian con los diamantes de una nada impuesta por los rabinos de una púdica Europa envilecida de demandas y consumos.

No se duerme
este cielo de tempestades
devorando sonrisas.

El mar se ha tragado los desafíos de un tiempo que quiere esconderse en los estadios del gozo. Arrasa el aire la necedad del petróleo y la sutileza en calabaza dulce de las casas del odio.

No hay tregua para una guerra que estrangula las manos, no salvadores para la sed de los salvadores del mundo, no música para el compás solitario de un blues ahogado en cieno mientras las banderas pregonan la victoria.

No se duerme
este dios esquizofrénico
que clama suicidios.

Latigazos para la fe perdida de los impuros, golpes de corazón para reafirmar el paraíso prometido de las huríes sin labios, pólvora para recordar que la salvación de la muerte acecha en las esquinas sin velos ni coranes del mundo impío, donde las hembras desnudan sus encantos para el gozo de la especie, y no de los machos. Almohacines que recuerdan cada día que la paz se consigue con las bombas santas.

No se duermen:
millones de ojos asustados
retoman el insomnio de la voz abierta,
el largo suicidio
del miedo al amor y al beso,
la insufrible
melopea de las palabras
que hieren las promesas desnudas.

(Es el reino en el que el dólar asume el liderato para los muertos)





 

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