Página anterior. Volver Portada gral. Staff Números anteriores Índice total 2005 ¿Qué es Arena y Cal? Suscripción Enlaces
Denominar Nación a una parte de la Nación, es secesión.
Separarse de la Nación, es secesión.
Separarse del poder judicial, es secesión.
Separarse de la agencia tributaria, es secesión.
Asumir, unilateralmente, la facultad de legislar por parte de un territorio, es secesión.
Apoderarse de la totalidad de los impuestos recaudados, en beneficio propio, es secesión.
Representarse, ante instancias internacionales, al margen de la Nación, es secesión.
Eliminar la enseñanza religiosa en un territorio, es revolución.
Obligar el uso de un idioma, es nazismo.
Asumir y ostentar los derechos que afecten a los inmigrantes, es nazismo.
Obligar al conocimiento de la lengua propia, en otros territorios, es imperialismo.

De todo esto y más renegaba ayer un catalán afincado en Madrid. Yo he nacido en Barcelona -me decía-, allí me crié, allí estudié, allí tuve mis primeros devaneos amorosos, allí queda parte de mi familia… y yo quiero ser español -volvía a lamentarse-. Quiero seguir siendo un español nacido en Barcelona, pero veo que no me van a dejar. Y tras muchas consideraciones y algo de discusión se planteaba una tontería. ¿Una tontería? -me pregunté yo-. Del mismo modo -prosiguió- que en los nuevos carnés de identidad no figura definido el sexo, ni la ocupación, ni el estado civil, ¿Por qué no suprimen el lugar de nacimiento? De esta forma no tendría que pasar, toda mi vida, la vergüenza de ser catalán.

¿Cuántos catalanes se avergonzarán de su estatuto? Pero, peor aún, ¿Cuántos españoles se avergonzarán de nuestro Presidente de Gobierno? ¿Y cuántos de nuestro Rey?

Pues, señores, vaya por delante, con valor y riesgo, mi respuesta: Yo sí. Yo me avergüenzo de mi Presidente de Gobierno y de mi Rey.

En las empresas mercantiles los gerentes y/o administradores elegidos por cinco años, o por cualquier otro plazo, ven la necesidad, y así lo hacen a menudo, de convocar al Consejo de administración o a la Junta de accionistas cuando se plantean situaciones extremas o novedosas, y si eso es así , que lo es, y los catalanes eligieron a sus diputados para que les representasen, y ahora se vive en Cataluña (y por ende en España) una situación extrema y novedosa, ¿No sería conveniente que les convocasen en referéndum para preguntarles si quieren, o no, ser secesionistas? Me dirán que la decisión no sólo es de los catalanes y lo sé, pero empecemos por la menor, que ya habrá tiempo de llegar a la mayor, porque no acepto que los representantes de los ciudadanos, por mucho que los hallamos elegido tiempo atrás, sean los dueños y señores de nuestras voluntades. No acepto que un puñado de independentistas, y peseteros, trocee mi Patria.



 



 

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