Página anterior. Volver Portada gral. Staff Números anteriores Índice total 2006 ¿Qué es Arena y Cal? Suscripción Enlaces
El ángel dijo: serás como el viento, a veces calmo, a veces tumultuoso y profundo; tus sueños no pagarán impuestos de peaje, pero los parirás con dolor y dudas, acariciando y desacariciando fantasmas y sonrisas.

Ya no nevaba
y las altas avenidas de la noche
sonreían en duermevelas
ocultando los silencios tras las luces.
El mar
olía a sierra fecunda
desde los miradores de los picos solemnes
que se desnudaban en el frío.

El hombre acarició su barba , guardó en el macuto su hacha de talar miserias, repasó las estrellas y las nubes, esbozó una mueca tan larga como su cansancio de tiempo, y puso rumbo indefinido hacia el poniente: presentía que no encontraría ya nunca el amuleto que se perdió entre las altas voces y los escenarios de crema.

Sentía
cómo los caminos del agua
se iban difuminando en gris
desposados de matices
entre el negro y el ámbar.
Y retomó 
del estiércol antiguo
el olor a azucenas marchitas
ocultándose en los miradores del cielo
para no penar en sollozos.

El ángel recalcó: serán un interrogante perdido en las calles del amor; acatarás la sangre que se derrama en los costados de la vida; dolerás la insatisfacción de saberte distinto y de sentirte juzgado por enanos sin nombre y sin memoria; y tendrás que avergonzarte, a menudo, de tu sexo cruel y prepotente.

Y el hombre dijo: sea la voluntad del tiempo quien dictamine el porvenir de las rosas...

(Y se tapó la cara para no verse reflejado en el camino sin huellas)







 

volver  arriba

Pulse la tecla F11 para ver a pantalla completa

contador

BIOGRAFÍAS | CULTURALIA | CITAS CÉLEBRES | plumas selectas

sep