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El
color de mi cristal
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Opinión |
Entre saber y posar
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por
Aymer Zuluaga (Colombia) |
En un programa radial escuché a un comentarista de la sección de “cultura” (en realidad de farándula y corazón) decir que otro de sus colegas de la cadena radial de la competencia, estaba “posando” de erudito en un tema. “Un burro diciéndole a otro orejón” sería la expresión de mi abuelo para calificar tamaño despropósito.
Es común en estas tierras tropicales encontrarse a expertos en múltiples temas a la vuelta de cada esquina, sólo es cuestión de proponer un tema en una conversación ligera y al menos uno de los integrantes del grupo sacará a relucir su buena memoria con los términos de moda y dejará la impresión de ser un conocedor a fondo. Hay lumbreras por todos lados, con sólo leer los titulares de prensa o escuchar un diálogo de media hora sobre un tema ya muchos se creen con la facultad de ir dando cátedra de cómo proceder, tienen el oído afinado y la lengua mucho más.
Hay que ver con qué elocuencia debaten sus “tesis” y que infalibles evidencias sacan a relucir para defender sus puntos de vista. Miopes. El volumen de sus monólogos, ya se lo imaginarán; mientras más personas puedan escuchar sus disertaciones, más convencidos estarán de que manejan la verdad. Cómo si
ésta existiera.
Lo sabios griegos preferían las dudas a las certezas, pero nuestros sabiondos criollos dejan la modestia a un lado y asumen la pose del conocedor y hasta retan con sus apresuradas conclusiones. Lo mejor es escucharlos y asentir con un gesto, para evitar ser abrumado por la defensa de sus mentiras.
Son expertos que cambian su especialización en un abrir y cerrar de boca. Pasa el diálogo a otra materia y de nuevo tenemos al conocedor en materias que nunca antes había imaginado. Opinan sobre los temas más exóticos nuestros expertos empíricos. Tengo conocimiento de ellos, me rodean y hasta a veces siento que me influyen. Que contagioso resulta. Quizás sea esta columna una muestra de lo que somos capaces de lograr. Bueno, al menos yo lo confieso: por mi culpa, por mi culpa…
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