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Ensayo
XVII
Hueles a hoja muerta
violentando barros
bajo la lluvia de otoño.
Nunca debimos agitar las brasas
ni remontar ríos de aguas quietas.
Se contemplan las memorias
atravesando lagos de lava seca,
extrañas paredes primitivas,
pupilas dibujadas en el fuego
de danzas peregrinas piel a piel
-aquel pliegue de tus ojeras-
labio a labio en el borde inmóvil
de delfines y archipiélagos
redondeando dunas de ensueño.
XVIII
Un arco iris
aureoló tu cabello
y murió el día
mientras la noche
hecha mariposa
aleteaba en tu sueño
dormida en tu regazo
*
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