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CIELOS, OÍD A UN NIÑO QUE INTERROGA...
Cielos, oíd a un niño que interroga
desde este surtidor de su sonrisa.
Cielos, parad las nubes de la prisa
que es apenas un niño el que dialoga.
Ved el viento cruel: se desahoga
y su trallazo es malhumor con risa,
o ante el geranio es veraniega brisa,
y en el mar es rencor que se desfoga.
Mas yo, cielos, que estoy de pie con miedo,
que ni contra el azar temible puedo,
¿por qué me disteis parte en esta historia?
Si ese viento, además, mi voz se lleva,
¿cómo me vais a suavizar la prueba,
faltos que estáis de oído y de memoria?
(Del poemario "Baza perdida")
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