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MADRUGADA. LAS SEIS. AÚN ES OSCURO....
Madrugada. Las seis. Aún es oscuro.
El churrero prepara su trabajo:
Perola, artesa. el agua, el estropajo,
harina, aceite, anafe, molde... Auguro
que es del sereno el caminar seguro
que ahora se oye. Viene cabizbajo
desde El Carmen, saluda lento y bajo,
cuando la Esquina es leve claroscuro.
Abren bares de los alrededores.
Entran uno, dos, tres mariscadores.
El pito del café, las cucharillas.
Huelen los churros ya. Mi madre, en vano
me regaña -yo, niño y a hurtadillas-:
-«Hijo, no te levantes tan temprano.»
(Del poemario "Baza perdida")
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