|
Por lo
que vemos en los telediarios o leemos en la prensa, da la impresión
de que el puñetero euro de nuestros desvelos y privaciones es algo sin importancia, que está al alcance de
cualquiera y que cualquiera puede tenerlo a manos llenas. Sólo hace
falta leer este titular:
"Otegui, Petrikorena y Olano, en libertad tras pagar los 650.000 euros de fianza."
Sin embargo,
mi percepción y conciencia -y la de todos- del dinero es bien
distinta. Recuerdo a aquel maestro -de años ha- que le explicaba a los chavales
lo que era el dinero y el valor de las diferentes monedas y billetes.
Les decía así: "Hay monedas de cinco céntimos, de diez, de
veinticinco, de cincuenta, de una peseta, de dos cincuenta, de a duro,
de cinco duros y de diez duros. Y billetes los hay de una peseta, de
cinco, de veinticinco, de cincuenta, de cien y de quinientas... -y
aquí se paraba para agregar a continuación- ...y dicen que
los hay hasta de a mil pesetas."
La
anécdota es transferible a la actualidad, y, tanto el maestro jubilado
como todo quisque, se pregunta: "¿De
dónde coño saca ese tío tanto dinero? 650.000 euros, casi ciento diez millones de
pesetas, un fortunón, el valor de cinco casas, el sueño de toda la
vida de un currante multiplicado por cinco, vamos, justo lo que
cinco currantes pagarán de hipotecas trabajando toda sus vidas.
No es normal que unos
individuos sin fortuna o patrimonio familiar ni ingresos legales conocidos
se saquen de los bolsillos 650.000 euros del ala como quien no quiere la cosa. Así sin más...
No cabe duda de que la "empresa" donde trabajan los
susodichos, que será la aportadora de la manteca -se supone-, ha de
ser negocio de envergadura y poderío. Y debemos imaginar que -todos- con
las cuentas muy claras con respecto a Hacienda, Fiscalía
General del Estado, etc. Porque, de no ser así, de no cuadrar los datos de
ingresos, patrimonios, etc., de estos individuos y su
"empresa" con los de la Agencia Tributaria, de no haber una
claridad meridiana sobre la procedencia del dinero, de no ser
"vista", "oída" e investigada esta procedencia
por parte de los citados organismos, por el juez encargado del caso, o
por quien proceda, estaríamos ante una ostensible dejación de
funciones que -pienso- no sólo tendría una clara figura como delito
sino que, además, sería un claro desprecio y socarrona tomadura de
pelo a todos los contribuyentes españoles.
En
cualquier caso, tanto éste como los venideros "mirar para otro
lado" podríamos darlo por bueno si la referida
"empresa", esa "Cosa Nostra" del norte hispano -que no va
a desaparecer ni a cesar definitivamente en su actividad-,
aunque lo ideal sería el cierre definitivo del "negocio", al menos,
cambia su sistema de "producción" a modelos más modernos, a
sistemas técnicos de esos en los que se mantiene la
"productividad" con menos "empleados" y, sobre todo, menos
"actividad y consumo laboral".
En fin,
que, sin ningún tipo de negociaciones -ni acuerdos bajo cuerda- y
haciendo las cosas dentro de la más escrupulosa legalidad, ya tenemos
a los inventores del talante demostrando talante -y talento- a
raudales. Visto desde ópticas más desconsideradas (lógica +
experiencia = menos miopes), ya tenemos al aparato insuflando oxígeno
a mantas en el balón que necesitaban il don y sus hombres
de honor. Un pequeño esfuerzo mental y no cuesta imaginar que ya il
capo de la "empresa" y sus consiglieris intercambian
guiños y sonrisas de complacencia en sus matutinos paseos por la ría
(¿Nervión, Pisuerga, Manzanares..., qué más da?) mientras van
esbozando las líneas maestras de lo que será la "Cosa Nuova".
Tiempo al tiempo...
No quiero
terminar sin pedirles disculpas porque, seguramente, echarán
Vdes. en falta el uso de mis acostumbrados adjetivos cuando hablo de
determinados individuos. No... no es por falta de ganas, es por
prescripción facultativa, pues dice mi médico que si he de hablar de
ciertas calañas, omita los adjetivos, que si no
la producción de bilis se me acentúa y me puede provocar una úlcera
de estómago. Lo siento...
**********
|