Con estas manos que construyen sueños
te golpearé tu corazón dormido, amada,
piedra celeste de mi etérea orilla.
Con el cincel de la palabra pura, amada,
modelaré tu cuerpo esquirla a esquirla,
y construiré tu rostro en una rosa
donde el pétalo brote de tus labios
perfectísimos, sea estrella la luz de tu pupila
y tus senos palpiten en renacidas olas.
Puliré tu cintura con suspiros, amada
flor de luz, ya rosa viva en mi alba,
y la piel de tu vientre haré de tierra y musgo
como un jardín inmenso que me acoja
potente y cenital cuando la tarde
nos amanezca el beso y los latidos.
Esculpiré tu boca ola a ola, amada
roca que duerme atada a mis orillas,
y la piel de tus labios construiré con ondas
de eternas melodías y dulzuras
donde se posarán los pájaros del tiempo
para beberse el aire de las horas.
Modelaré tus manos beso a beso, amada,
luz de mi amanecer, rosa temprana,
y con piel de horizontes haré los huecos
donde han de nacerle las caricias
al alba perfectísimo en dulzuras
que ha de pintar los cielos de mi sueño.
Y luego iremos juntos a ver el alma, amada.
Desnudos y de la mano iremos.
A ver el alma, amada, desnudos a ver el alma,
solos y de la mano... Y soñaremos...
*
* * * *