Página anterior. Volver Portada gral. Staff Números anteriores Índice total 2006 ¿Qué es Arena y Cal? Suscripción Enlaces
Hay personas a las que se puede despojar del nombre y no pasa nada, se sigue sabiendo quienes son; Pablos hay muchos, por ejemplo, Juan Pablo Montoya, Juan Pablo Ángel, Pablo el rey de Grecia y padre de la Reina Sofía, Pablo Petróvich hijo de Pedro III y Catalina II, pero Pablo Neruda hay sólo uno, y los demás le llamaban "Neruda", y le llaman, así. Aunque él, en realidad, se llamaba Neftalí Ricardo Reyes Basoalto.

Los nombres propios son como los trajes que visten las mariposas, hay diversidad y color y eso es lo encantador de verlas volar, que tal todos usando el nombre de un amigo mío que es tan común, que cada vez que se presenta no le creen que así se llame en realidad, que tal todos con su nombre y su apellido de ejemplo: Pedro Pérez.

Hay nombres propios que por su sonoridad y diferencia te dan ventajas competitivas a la hora de ser recordado, y hay nombres tan comunes que se te escapan entre los laberintos de la memoria.

Y hay nombres comunes que muchos sueñan con tener, sobre todo porque suena a galán de telenovela, pero no voy a escribir ahora sobre eso, ni tampoco sobre los nombres sacados del santoral y que se descargan sobre el indefenso recién nacido, pues llamarse Cayetano, Nepomuceno, Corintio o Deuterenomio por cuestiones de nacer un día y no el siguiente no es mi asunto por ahora.

¿Cómo se llamaba aquel bolerista mexicano? Ángel Agustín Carlos Fausto Mariano Alfonso del Sagrado Corazón Lara; ¿y aquel pintor? Pablo Diego José Francisco de Paula Juan Nepomuceno María de los Remedios Crispín Crispiniano de la Santísima Trinidad Ruiz Picasso. Por supuesto que para abreviar sus amigos los llamaban Fausto o Crispín.

No niego que es más práctico llamarse Javier, a secas, que Usarmi Jaramillo o Neil Amstromg Hoyos.

Estoy de acuerdo con alguien que me decía que en Colombia hace rato dejamos de hablar español en la cédula de ciudadanía, pero claro, si es que los nombres no son para que aparezcan en los diccionarios, imagínense a los pobres tipos de la Real Academia en la labor de describir cada uno de ellos, tarea imposible además de inútil. Los nombres son para llevarlos, para ser nombrados, para llamar, para distinguir, no para ser descritos, y mucho menos para que queden limitados en una lenta lista que se elabora.

No sé si estas críticas a los nombres de pila sean buenas o malas, o todo lo contrario. Por un lado, pienso que los padres, que son los que sostienen al niño, tienen todo el derecho a ponerle el nombre que se les antoje: Warlehy, Katiushka, Mexsana, Madeinusa o Redoxón. Pero al mismo tiempo supongo que de alguna manera algunos nombres si están desenfocados.

Lo que sí tengo claro es que usar la Biblia para escoger representa poca garantía; un tío mío que tiene cinco hijos consultó las sagradas escrituras y los bautizó Eliab, Ocozías, Jocabe, Nacubodonosor y Nerón, uno de mis primos me contó que alguna vez su padre los llamó a gritos a la puerta para que atendieran a un mendigo. A lo cual el pordiosero dijo aterrado:

-Señor: ¡no me dé nada si no quiere, pero no me eche los perros...!




P.D.
Mi padre, que es un empedernido lector eligió mi nombre (Aymer) por las siguientes causas:

- El Conde Aymer Aymerich se distinguió por sus grandes valores éticos y su oposición a cualquier forma de violencia; en honor a él se construyó el Vapor Aymerich, un edificio que data de 1909, ejemplo de la más notable arquitectura industrial de la ciudad de Cataluña y una de las edificaciones fabriles más bellas de Europa (tal vez con esto mi padre quería que yo llegara a ser obrero de fábrica).

- El Duque Aymer Taillefer se casó con Alicia Courtney, vivieron en el castillo Marlborough hasta que su hija Isabel, se casó con John 'Lackland' Rey de Inglaterra, el trono lo heredó su hijo mayor Enrique III, sus demás hijos fueron William, Guy, Geoffrey, Aymer y Alice; el menor hijo varón se llamó como su abuelo materno y fue Obispo de Winchester (tal vez mi padre quería tener una nieta que fuera reina de la arracacha, o un bisnieto que fuera cura párroco).

- Aymé (Marcel), era un escritor francés (Joigny 1902-París 1967), autor de relatos y novelas en las que se mezclan sátira y fantasía (La jument verte), obras de teatro y cuentos (Contes du chat perché). (Bueno, al menos una de sus predicciones le salió bien a mi padre y terminé siendo un junta-letras).

Agradezco al cielo que a mi padre le haya gustado sumergirse en los libros y no en el cine o en las caricaturas, no me veo con un nombre como: Schwarzenegger, Rambo o Batman.







 

volver  arriba

Pulse la tecla F11 para ver a pantalla completa

contador

BIOGRAFÍAS | CULTURALIA | CITAS CÉLEBRES | plumas selectas

sep


Aviso legal | Política de privacidad | Condiciones del servicio | Home