Página anterior. Volver Portada gral. Staff Números anteriores Índice total 2006 ¿Qué es Arena y Cal? Suscripción Enlaces
Habiendo llegado el momento de liberar a los presos etarras sin detenerse en el detalle de las penas acumuladas; habiendo llegado el momento de repartirse la España dolorida y sangrante; habiendo llegado, también, el momento de reconocer méritos políticos y morales a la banda de asesinos que, durante tantos años, intentó someter al Estado, consiguiéndolo al fin, y estando cerrada la lista de los representantes que, por ambos lados, se sentarán a firmar los pertinentes documentos y actas de acuerdo de tan histórico acontecimiento, creo, pues así se desprende de múltiples informaciones, que tan solo queda por concretar el lugar de la definitiva reunión.

Oigo y leo que son varias las ciudades europeas propuestas por unos y otros, y alguna de ellas parece tener posibilidades de hacerse más famosa gracias a un evento que, a modo de cumbre internacional, dará a luz lo que podríamos llamar el “Tratado de la Rendición”, o el “Tratado de la Humillación”, o de la “Indignidad”, o de “la Ilegalidad”, y, siendo mal hablados, pero correctos en la adjetivación, podríamos definirle como el “Tratado de la Hijoputez”.

Pues para que el jodido tratado tenga un escenario acorde con lo que se pretende, y con el fin de facilitarles luz y taquígrafos a los participantes para que, con ello, alcancen la publicidad deseada (unos por conseguir una paz de mierda, y los otros en agradecimiento público al tiro en la nuca), y basándome en la historia de sucesos acaecidos recientemente, propongo, con un sustancioso ahorro a las arcas del Estado por el concepto de desplazamientos, que la tal cumbre se celebre en el cercano Estadio Independiente del Club de Fútbol Barcelona, pues, no en balde se halla ubicado en país extranjero.

Deberían disponer, en el círculo central, dos mesas, cada una de ellas a un lado de la línea que divide los territorios del escenario. En una se mostrarían, a modo de símbolos, la paloma blanca, enjaulada, la ramita de olivo, seca y ajada, y un lirio, símbolo de la estupidez.

Sobre la otra mesa, y como no podía ser de otra forma, veríamos las armas humeantes, restos de ferrocarril, un botecito de cloratita y un gráfico con la secuencia genética de un ADN trágico y diferencial.

Las puertas del estadio permanecerían abiertas hasta alcanzar el lleno total en sus gradas, tras lo cual, y en evitación de tumultos y barbaries, se cerrarían.

Dada la prevista afluencia de público, podría solicitarse la distinción internacional del premio Guinnes, ya que nunca jamás se habrían reunido cien mil imbéciles en un evento como el que ha de celebrarse, aunque sí se tiene constancia de un ensayo general acaecido con motivo de un partido de fútbol que quiso ser internacional al enfrentar a las pretendidas selecciones catalana y vasca.

Desde la grada, los espectadores, repetirían, con experiencia suficiente, el lanzamiento de porciones de cochinillo y botellas de licor que los reunidos usarían para recuperar a los escuálidos presos, ya liberados, merced a una huelga de hambre indefinida que días atrás tuvo su fin y que será ejemplo y pauta para los residentes en presidios españoles.

El majestuoso espectáculo alcanzaría su punto culminante con el enarbolar de banderas independentistas, con el entonar de cánticos secesionistas y con el linchamiento de algún político de la nueva extrema derecha que previamente habrían detenido en un acto público y político, aunque pacífico, por algún motivo de lesa gravedad.

Los restos del pobre derechista serían utilizados para fabricar butifarras que, al finalizar el acto, se distribuirían entre los asistentes, acompañadas de un puñadito de alubias de Tolosa y un chupito de pacharán.

Con ello se daría por finalizado el acto de la vergüenza dejando que los asistentes, y aquellos que, amontonados a las puertas del estadio, no pudieron entrar, desfilasen por las calles de la ciudad destrozando escaparates y acorralando, hasta el acojone total, a los pacíficos españoles que aún residan por allí.
 
P.D.
Att. Sr. Rodríguez Zapatero:

Desde este momento, y con carácter indefinido, el firmante de la propuesta que en este escrito se recoge, cede, a favor del próximo Premio Nóbel de la Paz, todos los derechos de autor, si bien agradecería un tratamiento de favor para acceder a los viajes del INSERSO, o cualquier otra chorrada.



 



 

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