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Merodea el carisma y el misterio
del convento en la gris amanecida.
Misa de pobres. Sobre la avenida,
el húmedo silencio, opaco y serio.
Píos, brisa, quietud de cementerio
en la Plazuela. Suena enternecida
la campana. Se va despavorida
una cigúeña por el baptisterio.
Penumbra. Claustro al sesgo le fascina.
Los rezos de la hora matutina.
Un hábito marrón carmelitano.
Se inclina en la almohada del ensueño:
¿Es vocación o estética su empeño,
o el misterio y el verso de la mano?
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