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Curiosidades - Ciencia y Salud
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Divulgación |
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ALIMENTACIÓN
Y ARTRITIS REUMATOIDE
(anexo 1)
Régimen Ancestral, Original o Hipotóxico
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por
Alfonso Estudillo |
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http://www.islabahia.com/AlfonsoE
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Como ya apuntamos en anteriores artículos (ver
Índice), el Dr. Seignalet propone para evitar el "ensuciamiento
celular", y con ello muchas enfermedades a las que la medicina
actual no da respuesta curativa -incluida la
Artritis Reumatoide-, su
Régimen Ancestral, Original o Hipotóxico.
Recordemos
de nuevo que Seignalet afirma que el "ensuciamiento de las células" es la principal causa de la mayoría de las enfermedades reumatológicas, neuropsiquiátricas y autoinmunes, además de ser el origen de más del 65% de los cánceres, entre otras patologías.
El Régimen Ancestral, Original o Hipotóxico observa una serie de
pautas respecto a los alimentos, permitiendo unos y prohibiendo otros.
Como estamos bastante convencidos de la certeza y veracidad de los
estudios del profesor Seignalet, y de la bondad y beneficios del
régimen que propone, exponemos una visión global de su conjunto, añadiendo algunos
comentarios que consideramos acordes a su idea general sobre
los alimentos, variedades o forma de presentarlos, con el único fin de
ayudar a una mejor elección de su dieta a los que opten por seguirlo.
EL RÉGIMEN
ANCESTRAL, ORIGINAL O HIPOTÓXICO.
1.
Cereales. Se prohíbe el consumo de cereales, en su
mayoría incompletos, sometidos a mutaciones transgénicas y,
generalmente, manipulados desde la siembra. Deben eliminarse de la
dieta porque son peligrosos a causa de la estructura de sus proteínas
y, además, se consumen cocidos
u horneados a altas temperaturas. El trigo se prohíbe en todas sus
variedades -excepto el trigo sarraceno (también llamado trigo negro o
alforfón)-, así como la cebada, el centeno y la avena. Por lo mismo, hay que desechar todos
los productos hechos con harina: pan, picos, pastas, galletas, bollería,
etc., y aclarar que el pan integral se considera
aún peor que el clásico, ya que está más cocido. El arroz puede tomarse porque ha permanecido en su forma salvaje prehistórica y la experiencia clínica demuestra que
muy raramente es nocivo.
2. Leche
y derivados lácteos. Queda prohibido el consumo de cualquier leche animal (vaca, cabra,
oveja u otros), así como sus derivados, mantequilla, margarina, queso, nata,
batidos, etc. Las proteínas de la leche de vaca -dice
Seignalet- tienen una estructura primaria diferente de las proteínas
humanas y resisten la acción de las enzimas y de la flora bacteriana. Por eso el resultado de su ingesta
suele ocasionar una mucosa intestinal deteriorada. Ni siquiera se aprovecha
su calcio, porque una vez en el tubo digestivo la mayor parte es precipitado en forma de fosfato de calcio y expulsado a través de las heces fecales.
Aconseja sustituirlos por productos de soja (ver
art. sobre la leche).
Aunque el
Dr. Seignalet prohíbe todo los derivados lácteos, quizás cabría
hacer una excepción con el yogur por tratarse de un
probiótico de leche fermentada (la lactosa se pierde y las proteínas
sufren modificaciones que las hacen más sencillas y digeribles) y,
sobre todo los Bios, con
alto contenido de bacterias acidolácticas (Streptococcus thermophilus, Lactobacillus bulgaricus, Lactobacillus casei imunitass, Lactobacillus acidophilus
1, lactobacillus casei shirota, Bifidobacterium bifidus),
elementos que contribuyen a equilibrar la flora bacteriana de nuestro intestino y a potenciar nuestro sistema de defensas.
Mejor los Bio ("vivos" o activos) que los pasteurizados. Aún así, no es recomendable a los que sufran alergia a la Proteína
de la Leche de Vaca (APLV) o intolerancia a la misma (IPLV).
3.
Aceites. Siempre que sea virgen y extraído de primera presión en frío. Seignalet aconseja sobre todo los siguientes:
el de oliva (virgen extra), porque aporta ácidos grasos
monoinsaturados; los de nuez, soja y colza, porque aportan ácido alfa-linolénico,
y los de onagra y borraja porque aportan ácido beta-linolénico. Los aceites refinados
los prohíbe todos expresamente porque se observa una transformación de parte de los ácidos grasos insaturados en ácidos grasos "trans" que nuestro organismo es incapaz de metabolizar y a los que
ya investigadores como Mann (1994) incriminan en ciertas afecciones frecuentes: hipercolesterolemia, arteriosclerosis, obesidad y resistencia a la insulina en la
diabetes (ver
art. sobre los aceites).
4. Margarinas y grasas de cocinar.
Se deben descartar porque en todas ellas, como en los aceites
refinados, se observa que una proporción variable pasa de la forma fisiológica
cis a la forma trans que no se comporta bioquímicamente como los ácidos grasos
esenciales. Estos isómeros, o ácidos grasos trans, no sólo aumentan los niveles de colesterol malo
(LDL) en la sangre sino que disminuyen el colesterol bueno, HDL
o Lipoproteínas de Alta Densidad (ver enlace 1), provocando un mayor riesgo de sufrir
arteriosclerosis y enfermedades cardiovasculares.
5.
Carnes. Como criterio general Seignalet aconseja que es mejor consumir la carne cruda, pero tolera que se
cocine a menos de 110º C
(cocinadas de cualquier forma, salvo frita), y prefiriendo las de buey, ternera, lechazo y caballo, ya que son más fáciles de consumir crudas.
La carne de cerdo o cordero, aun cuando no las prohíba, no las
recomienda por ser menos apetecibles
crudas, y las de pollos y conejos
de cría intensiva, porque su alimentación es más artificial.
6. Charcutería. Autoriza
expresamente el jamón serrano, el lomo en caña o embuchado, el salchichón y el salami
o el fuet, las salchichas, el chorizo y, en general, todos los que se
embuten crudos, excluyendo toda la charcutería
cocinada, como el jamón cocido, mortadelas, el paté, los chicharrones, la morcilla... (como excepción cita expresamente el foie-gras -hígado de
pato u oca- porque su grasa es buena para la salud).
7.
Pescado. En general, el pescado cocinado es siempre menos peligroso que la carne cocinada. Seignalet recomienda, no obstante, que se consuma crudo siempre que sea posible, por lo que sugiere buscar recetas en las tradiciones japonesas y tahitianas, por ejemplo.
En todo caso, debe cocinarse durante poco tiempo y a menos de 110º C. Es mejor el pescado de mar que el de río y el de alta mar que el de piscifactorías.
Las conservas de pescado, Seignalet no las refiere ni prohíbe
expresamente, pero, de acuerdo a sus ideas, y entendiendo que en su
mayoría se preparan cocidas y se envasan con aceites de escasa
calidad, debiera optarse por pescados al natural y de la forma ya
reseñada.
8.
Mariscos. Crustáceos, moluscos y mariscos están todos permitidos.
Seignalet aconseja comerlos mejor crudos o, en su caso, mediante una
ligera cocción a poca temperatura.
9.
Huevos. Se admite comerlos crudos, en salsas como la mayonesa, o
bien pasados por agua, escalfados o pochados a temperatura poco
elevada (menos de 100º C). Fritos (o a la plancha), Seignalet no los
prohíbe expresamente, por lo que entendemos que pueden admitirse, siempre
que -de acuerdo a su idea general- se cocinen durante muy breve tiempo y a
mínima temperatura.
10.
Verduras. Zanahorias, lechugas, tomates, cebollas, champiñones, pepinos,
pimientos, rábanos, berros, apio, endibias... En general, todas están autorizadas. Mejor
comerlas crudas o cocinadas al vapor.
11. Legumbres
secas o leguminosas. Garbanzos, alubias, lentejas, habas, guisantes... Todas
pueden consumirse cocidas y, a ser posible, preparadas al vapor.
12. Frutas
frescas. Melocotones, peras, manzanas, ciruelas, albaricoque, piña,
plátanos, cerezas, fresas, frambuesas, naranjas, pomelos, uvas, frutas exóticas...
Todas están permitidas y deben consumirse en gran cantidad. Se permite también la castaña cocida y su harina.
13. Frutos secos.
Se aconseja que se consuman muchos higos, almendras, nueces, avellanas,
dátiles..., a ser posible crudos, nunca tostados.
14.
Frutas en conserva y encurtidos. Seignalet no prohíbe
expresamente la fruta conservada en almíbar u otros, como melocotón,
piña, peras, etc., o encurtidos como las olivas,
pepinillos, zanahorias, cebollitas, etc., pero aconseja elegir mejor el consumo de fruta
y verdura fresca.
15.
Especias y condimentos. Todos están autorizados: sal, vinagre, cebolla, ajo,
perejil, pimentón, orégano, pimienta, tomillo, mostaza, curry, plantas aromáticas... Se
desaconseja la sal refinada a favor de la sal completa,
más rica en minerales.
16. Otros
alimentos. Se aconsejan la miel, el polen, los germinados de leguminosas (soja, lentejas, etc.) y el chocolate (de forma limitada porque tiene
azúcar, y descartando los preparados con leche de vaca). El azúcar blanco, en cambio, debe ser descartado en beneficio del azúcar integral, mucho más rico en potasio, magnesio, calcio, fósforo, hierro y vitaminas.
17.
Bebidas. Se desaconsejan todas las bebidas azucaradas, las sodas y los zumos de fruta envasados, así como la cerveza porque contiene proteínas de la cebada.
Se aconseja sobre todo beber agua, porque, además de su
inocuidad, aporta oligoelementos y minerales. Se tolera el café y el té en
cantidad razonable. Se recomienda el consumo de achicoria por sus propiedades coleréticas y depurativas.
Se autorizan -en dosis moderadas- todas las bebidas alcohólicas (salvo la cerveza), porque el alcohol como molécula simple no provoca respuestas de
autoinmunidad ni de acumulación ni de eliminación. Además, los alcoholes preparados a partir de cereales:
whisky, ginebra, vodka, etc. no contienen proteínas de las mismas al ser obtenidos por destilación. También son positivas las propiedades del alcohol,
vinos tintos, blancos, brandys, manzanillas, champán, cavas, etc., para dar mayor fluidez a la sangre y
para eliminar radicales libres.
18.
Suplementos. Se considera necesario aportar vitaminas liposolubles
A, D, E, K y las hidrosolubles, B1,
B2, B5, B6, B12 y vitamina C (ver
enlace 2). Hay
que ingerir además magnesio (ver enlace 3)
ya que es esencial para el funcionamiento de muchas enzimas, bien en forma de pidolato de magnesio, bien en la de cloruro de magnesio. En cuanto a los
oligoelementos (ver enlace 4) conviene ingerir con frecuencia
hierro, zinc, cobre, manganeso, silicio, selenio, cobalto, cromo y rubidio.
NOTA. Esta lista permanecerá abierta y se irá actualizando a
medida que se puedan recabar nuevos datos sobre la actual relación, o
por la salida al mercado de posibles nuevos alimentos -o variaciones
de los mismos-, y siempre que la veracidad de los estudios e
información sobre ellos así lo hagan aconsejable.
Última
actualización: 4-6-2007
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Relación
de artículos publicados en Arena y Cal sobre:
ARTRITIS
REUMATOIDE
ALIMENTACIÓN Y ARTRITIS REUMATOIDE
por
Alfonso Estudillo
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