Página anterior. Volver Portada gral. Staff Números anteriores Índice total 2007 ¿Qué es Arena y Cal? Suscripción Enlaces
Estoy anonadado por lo que sucede en nuestro país, pero más aún estoy atemorizado por lo que pueda suceder.

Como resulta, según se oye y lee, que la culpa siempre es del otro. Como resulta que de todo lo que de malo sucede en nuestra Patria la responsabilidad es del otro, y como resulta que ni el uno ni el otro hacen más que tirarse escupitajos a la cara en lugar de pulsar todos los resortes a su alcance para arreglar las distintas situaciones -malas per se, ya las haya promovido o motivado o consentido el otro-, pues resulta que nada mejora.

Si ciertas debían convivir, no hace muchos lustros, las dos españas, cierto es, a mi modo de ver, que hoy vuelven a convivir. De ahí mi temor.

Esto puede explotar en cualquier momento, y no será por la agresividad innata de la población, que también, sino por la agresividad inducida desde los que hacen la política. Han sido muy hábiles. Lo fueron unos tras la explosión de Atocha, lo fueron, también, al hilo del vertido del Prestige y lo son otros con los incendios, el himno, o utilizando las armas -en sentido figurado, claro- que les da el terrorismo.

Hace un par de días que no se me quita de la cabeza la idea de que ese cerdo asesino al que mantenemos vivo a la fuerza pueda, al fin, morir.

Seguro que si muere, otros cerdos, igual de asesinos y de despreciables, montarán el gran sarao -ya han dicho que lo harán- asesinando de nuevo, y si eso es malo, ¿qué será la reacción de nuestros partidos políticos? Lo veo venir. Los unos culparán a los otros y los otros culparan a los unos y, así, entre broncas, se conseguirá que todos los españoles, a uno y otro lado, partidarios de unos o de otros, nos echemos a la cara los mismos insultos que se echan los políticos, y lleguemos a llamarnos unos a otros asesinos, por los muertos que sumarán en la lista, no de unos u otros sino de ellos, únicos verdugos.

Sólo nos faltaba eso, que los representantes legítimos del pobre pueblo español, una vez más, nos lleven a un enfrentamiento que, a imagen de los anteriores, pueda ser brutal. La Nación está así de colérica.

Las descalificaciones e insultos están muy bien -aunque tampoco- en campaña electoral, pero, cuando los problemas arrecian, cuando las cosas se complican hasta lo incontrolable, es de ley unirse y trabajar y luchar por la causa común. Y lo digo por unos y por otros. 

A estas alturas de mi vida no voy a partirme el pecho por ninguno, ya lo he dicho en otras ocasiones, pero sí quiero que ellos, que tanto dicen trabajar por España, y que de ella cobran, se lo partan por mí, pero no en enfrentamientos de gentes honradas, no en peleas de ambiciones políticas, nada de eso, que se partan el pecho y la cara y el alma entera frente a los que tenemos enfrente, que son los mismos para las izquierdas que para las derechas, y si hay miedo, váyanse a sus casas, escóndanse bajo la cama y déjennos en PAZ, que otros vendrán que sepan hacerlo o, al menos, que se atrevan a intentarlo.



 



 

volver  arriba

Pulse la tecla F11 para ver a pantalla completa

contador

BIOGRAFÍAS | CULTURALIA | CITAS CÉLEBRES | plumas selectas

sep


Aviso legal | Política de privacidad | Condiciones del servicio | Home