Página anterior. Volver Portada gral. Staff Números anteriores Índice total 2007 ¿Qué es Arena y Cal? Suscripción Enlaces
Estamos en tiempos muy oportunos para entrar en esa cuestión que obsesiona a muchos escritores y, sobre todo, a poetas, que se preguntan cómo escribir para que sus obras sean tenidas en cuenta en editoriales y/o certámenes.

Es posible que haya poetas que quieran deslindar la poesía de la literatura usual; es decir, desvincular el ejercicio de búsqueda en la originalidad expresiva de la fraseología ya consabida y utilizada por gran número de escritores. Pero hay que advertir que la novela o el relato no son metapoéticos, sino espejos de un comportamiento social que nada tiene que ver con el mundo íntimo de las intuiciones o de la fantasía onírica. “¿No es un espejo a lo largo del camino?”

Tan bien hace el novelador pactando con un lenguaje ya consagrado por los usos narrativos con objeto de crear situaciones y caracteres (hagámonos una idea desde Cervantes hasta Delibes pasando por Pérez Galdós, Clarín y Cela, entre los españoles por no citar a Balzac, Stendhal, Joyce, García Márquez, entre otros tantos maestros de la sintaxis fabuladora en la literatura universal) como el poeta buscando en los recovecos de la ruptura sintáctico-semántica nuevos versos que emocionen su sensibilidad creadora.

Aclarada por mi parte esta útil pero respetable disquisición, entremos en esa inquietante y entretenida tentación de teorizar sobre qué debería ser el lenguaje poético a estas alturas de la madurez en la escritura, cuando los temas de siempre (no se han de descartar otros temas para el canto, pero los que han motivado al poeta desde illo tempore parten de experiencias sustanciales) empiezan a pedir nuevas vestiduras, ya que las utilizadas hasta ahora les quedan cortas, viejas, desgastadas y en algunos casos raídas o, peor, rasgadas por los enojos de los nuevos poetas, hartos de expresiones manidas que sirven de vehículos comunicadores de vivencias aburguesadas que en el escribir hallan un entretenimiento a la felicidad o a la insatisfacción de cada día.

Ahora bien, la desviación de la norma como recurso para crear nuevos sintagmas o combinaciones de palabras que traspongan los usos normativos no está en la voluntad del poeta, sino en su capacidad innata, que a la vez procede de un mundo en embrión que germina en él y pide en un momento dado nuevas expresiones acordes con el desenvolvimiento de esas nociones íntimas que balbucean en su imaginación buscando vocablos reveladores de ese mensaje, aunque tenga tanteos de carácter surrealista.

¿Son esas nociones íntimas una tapia en las que se reflejan las célebres ideas platónicas o bien una lenta, astuta y laboriosa elaboración del talento del poeta?

No creo que todos los poetas que intentan despegar la poesía de la literatura en cuanto idiolecto, se planteen esta dicotomía previa a los anhelos de separación virtual de ambos niveles de comunicación.

Pero en el poeta que no espera respuesta económica por esta búsqueda, el logro de un posible hallazgo gratifica solamente a lo emocional, que debería ser, no sólo suficiente, sino desbordante de gozo.






 

volver  arriba

Pulse la tecla F11 para ver a pantalla completa

contador

BIOGRAFÍAS | CULTURALIA | CITAS CÉLEBRES | plumas selectas

sep


Aviso legal | Política de privacidad | Condiciones del servicio | Home